Estilo y Narración II

Just another WordPress.com weblog

las citas

leave a comment »

Por Pedro Gandolfo / El Mercurio (marzo 2006)

“Dime a quién citas y te diré quién eres” es el axioma de un excelente ensayo del mexicano Gabriel Zaid. Me interesa el tema porque los intelectuales, en general, y los columnistas, en particular, usamos y abusamos de la cita. El canon de lo que está bien visto citar varía de tiempo y de lugar. En los grandes centros culturales (París, Nueva York), durante la primera mitad del siglo pasado sólo se citaba a libros y autores publicados en París o Nueva York. La metrópolis era localista. En cambio, en la periferia —Chile, por ejemplo— no se citaba a los propios autores, sino a los del centro. Procuraban, así, no verse provincianos. En la segunda mitad del siglo XX, los autores del centro desarrollaron el gusto por la “cita exótica”. Michel Foucault cita a Borges; Jürgen Habermas, a Octavio Paz. Sólo entonces los latinoamericanos empiezan a citarse, sobre todo a aquellos que se beneficiaron del “boom” y ya han sido incorporados al panteón de los citables por algunos de los intelectuales del centro mundial.

Los académicos latinoamericanos, ajenos al “boom”, seguirían citando a oscuros profesores norteamericanos o europeos, y, en general, ignoran a sus colegas de este lado. Ello sigue siendo un signo de subdesarrollo, porque no hay posibilidad de creación auténtica sin algún grado de conversación local.

Citar es, en sí mismo, bueno: “Es asumir una tradición, tomar en cuenta los trabajos previos, estudiar lo explorado para enfrentarse a lo inexplorado y así llegar, con suerte, a lo nunca visto”.

Sin embargo, Zaid resume algunas de las quejas contra el abuso de cita: la distorsión; el disimular el vacío intelectual en una forma petulante; la cita “cultista” para adornarse; el aprovecharse de ideas, pensamientos o palabras exactas, sin reconocimiento del autor; la cita engañosa; la cita convertida en credencial o prueba científica; la cita convertida en credencial falsa de un libro que no se ha leído. Hay así, entre nosotros, quienes citan con ligereza en una columna varios libros y autores que requieren años de estudio académico.

El abuso final es “la superación posmoderna de estas preocupaciones: es un error hablar de autor, plagios o refritos, porque todo autor es un segundo autor, todo texto es parte de un hipertexto, no hay nada original, todo lo publicado es un tejido de citas, parodias, homenajes, sin sentido ni centro”. Tras el abuso de la cita, surge la competencia por “ser citado” y aparecer en los índices estadísticos. En la clerecía curricular, dirá Zaid, el respeto social, el ascenso burocrático y hasta la seguridad en sí mismo dependen de la capacidad de generar menciones favorables y cuantificables. “Vivir es un perpetuo Juicio Final”.

Written by Marisol García

July 26, 2009 at 4:59 pm

Posted in Uncategorized

Tagged with ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: