Estilo y Narración II

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ensayo y ensayistas

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En septiembre próximo visitará Chile Claudio Magris. Los invito a estar atentos a lo que él ensaye aquí.

Por Pedro Gandolfo / El Mercurio – agosto 2005.

La comida se ensaya. Del degustar, probar, saborear proviene el sentido original de un ensayo. Para Montaigne, el fundador de este “género literario”, la vida era un ensayo (“Si mi alma pudiera asentar firmemente el pie, me resolvería en lugar de ensayarme; pero está siempre en prueba y aprendizaje”), y el discurso sobre ella es “un registro de diversos y mudables sucesos, de fantasías irresueltas y contrarias, si viene al caso, ya sea porque me convierta en otro, o porque aprehenda los objetos por otras circunstancias y consideraciones”.

El ensayo es una forma de discurso muy abierto que, a partir de la experiencia y a la par de ella, busca, avanzando y retrocediendo, a veces rodeando pertinazmente su objeto, otras alejándose de él. Ensayar -leo en otro autor- es tantear un límite. “No sé qué es el límite y no sé dónde está, pero sé cuándo lo he traspasado. Pues del otro lado no hay nada… La realización de la obra consistirá, entonces, en avanzar un sinfín de veces, hasta que logre trazar el mapa de ese límite que sólo puedo sentir cuando lo traspaso”.

Un ensayo no tiene metodología (a diferencia del trabajo de investigación); si bien admite digresiones (en ocasiones, es necesario alejarse para encontrar la vía), y es compatible con cualquier contenido (de hecho, algunas de las más importantes obras filosóficas, históricas e, incluso, de la psiquiatría han escogido esta modalidad), a la inversa, rechaza cualquier pretensión de certidumbre. A veces lo hallamos, de manera magnífica, expuesto en una novela (Proust, Mann, Musil). Y no debería extrañarnos, pues el ensayo es literatura y ha de estar muy bien escrito: claro, elegante, con sentido del humor, a la vez reflexivo y ligero.

Entre mis ensayistas favoritos, además del gran Montaigne, espigo en la biblioteca al azar: Thomas de Quincey, Ángel María Ripallino, John Ruskin, Oliver Sacks, Paul Valéry, Baudelaire, Azorín, Ortega y Gasset, Unamuno, John Berger, W. H. Auden, T. S. Eliot, Ezra Pound, George Steiner, Thomas Browne, Alejo Carpentier, Roberto Calasso, Elias Canetti, Ernest Robert Curtius, Octavio Paz, Gabriel Said, Jorge Luis Borges, Ernest Gombrich, Gabriel Josipovichi, Henry James, Isaiah Berlin, Giuseppe Ungaretti, Joseph Brodsky, Y. Tanizaki. Entre los chilenos, añado a Armando Uribe, Mario Góngora, Jaime Eyzaguirre, Alone y Luis Oyarzún. Respecto de ellos tengo libros de ensayos predilectos, que quisiera nombrar, pero carezco de espacio.

A fines de septiembre próximo visitará Chile el gran intelectual italiano Claudio Magris (Trieste, 1939). Él es un ensayista notable, y sus obras están traducidas. Los invito a leerlas y estar atentos a lo que él ensaye aquí. Ojalá el ruido electoral no nos ensordezca del todo.

Written by Marisol García

July 28, 2009 at 8:06 pm

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