Estilo y Narración II

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ortotipografía en la traducción

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En mi faceta como revisor de traducciones del inglés al español, encuentro errores de ortografía recurrentes, sobre todo pertinentes a ciertos signos auxiliares, abreviaturas y otras marcas (técnicas o no). Con el tiempo he ido recopilando y redactando ciertas normas para dar respuesta rápida y sencilla a las dudas y fallos más comunes entre los traductores. Esa es la intención de este breve artículo. Confío en que sea de utilidad para aquellos profesionales que trabajan con el idioma, ya sean traductores o no.

Algunos traductores —o quizá todos nosotros en alguna ocasión— tomamos los signos de puntuación del texto original como delimitaciones físicas de nuestro trabajo. Por negligencia, cansancio o inexperiencia, constreñimos nuestra redacción a los límites impuestos por la estructura sintáctica del texto de origen: hablo de la división de párrafos, la estructura de la listas numeradas, el punto y seguido, los dos puntos, paréntesis, citas, etc. Para aquellos traductores que encasillan literalmente su traducción en la estructura de frases y párrafos del texto original, los nuevos programas de gestión de memorias de traducción (como Trados o Déjà Vú) no hacen más que empeorar las cosas porque estos emplean tales signos de puntuación como acotadores de segmentos, como unidad de medida al fin y al cabo. Bien es cierto que estos programas permiten variar estas medidas, pero son un obstáculo más para el traductor descuidado.

La ortotipografía en la traducción

Puede definirse la ortotipografía como «la materia que trata la correcta acentuación y puntuación de los textos, además de la correcta utilización de ciertos signos complementarios». Ausencia de documentación Sobre estas importantes cuestiones existen algunos buenos libros, pero no tantos como sería deseable, sobre todo en formato de vademécum o manual de consulta rápido para redactores, traductores y escritores. Disparidad de criterios En los últimos tiempos hemos asistido, creo yo, a un desprestigio de la ortografía, calificada por algunas personas (incluso insignes) como una materia caprichosa y de reglas algo aleatorias, quizá olvidando que la ortografía nace de la necesidad de diferenciar palabras, dar ritmo a las frases y facilitar la lectura; no fue impuesta por ninguna oscura organización sino que fue fruto de la necesidad lógica de redactores y lectores en el transcurso de los siglos. En general, las propuestas extremistas de simplificación de la ortografía (como sustituir la letra Q y la C, cuando es oclusiva, por K) suelen caer en el olvido pues «pecan de aquello de lo que se quejan»: intentar imponer unas reglas estrictas al idioma, que es propiedad y patrimonio de todos. La ortografía actual es más sencilla y precisa que la del siglo pasado y, seguramente, la de la próxima centuria siga la tradición… Respuesta de la Academia La Real Academia debió de enterarse de que yo venía a dar una ponencia sobre este tema a San Luis, porque hace poco publicó la Ortografía de la lengua española, que me ha venido de perlas para documentar algunos de los puntos expuestos. La principal característica de este excelente y esperado manual es que es la primera Ortografía española consensuada por todas las Academias de la lengua española. En 45 minutos es difícil abarcar todos los puntos. El objetivo no es hablar tanto de cuándo se deben usar ciertos signos de puntuación (para lo cual, os remito a los libros que citaré al final) sino de cómo deben utilizarse. No pretendo dar todas las reglas ortográficas sino destacar sólo algunas en las que suelen cometer más errores los traductores. Mi intención es exponer algunos de los principales consejos prácticos para todo redactor, especialmente traductor, y que esta charla sirva como base para seguir aprendiendo y profundizando en el conocimiento de nuestra lengua.

Nota: en el artículo se ha preferido emplear la nomenclatura del ortógrafo José Martínez de Sousa, y se advierte al lector de que ciertos nombres aquí citados pueden variar —no así su definición o función ortográfica— según el autor que se consulte.

1. Raya (—).

Este signo (m hyphen o m dash en inglés, por tener la longitud de esa letra) también es denominado menos y se escribe en Windows presionando Alt + 0151 en el teclado numérico. Es importante no confundirlo con el guión (-) ni con el menos (–) pues sus funciones son distintas. Las funciones principales de la raya son:

a) acotar oraciones incidentales;
b) indicar los interlocutores de un diálogo;
c) sustituir palabras mencionadas inmediatamente antes (en una bibliografía, por ejemplo).

En el caso (a), ambas rayas van unidas a la oración incidental sin espacios intermedios (véase ejemplo), pero la de apertura debe ir precedida de un espacio, y la de cierre debe ir seguida de otro. En el caso (b), es decir, cuando indica un interlocutor en un diálogo, irá unida al texto. En el caso (c), como en la bibliografía de este artículo, deberá ir seguida de un espacio pues sustituye a un nombre omitido.

Ejemplos de (a):
No regresará —pensé yo— hasta el próximo año.

Uso incorrecto:
No regresará -pensé yo- hasta el próximo año.
No regresará –pensé yo– hasta el próximo año.

Ejemplo de (b):
—¡Qué golpe! —exclamó María mientras caía.

Uso incorrecto:
-¡Qué golpe! – exclamó María mientras caía.
– ¡Qué golpe!- exclamó María mientras caía.

1.1. Anglicismo ortográfico de la raya.

Es desgraciadamente frecuente ver empleada la raya como sustituto de punto y coma, coma, dos puntos, punto y seguido, o paréntesis en traducciones del inglés al español. Generalmente se produce este error al abrir una raya y no cerrarla (sin querer denotar un inciso en un diálogo).

Ejemplos de incorrección:
El manual contiene varias secciones —Montaje, Configuración e Instalación.
Disquete—Soporte magnético para almacenar datos.
Reparación de la máquina—Piezas renovables.

Uso correcto:
El manual contiene varias secciones: Montaje, Configuración e Instalación.
Disquete: soporte magnético para almacenar datos
Reparación de la máquina (piezas renovables).

2. Menos (–).

Este signo (n hyphen o n dash en inglés, por tener la longitud de esa letra) es algo más corto que la raya y más largo que el guión. Algunos autores también lo denominan semimenos (Sousa), así que debe tenerse especial cuidado para no confundirlo con la raya al consultar algún libro de ortografía. Tiene la misma anchura que otros signos matemáticos (% + ÷ – * =) y se usa en operaciones aritméticas y números negativos. Se escribe en Windows presionando Alt + 0150 en el teclado numérico.

Ejemplos:
Conservar entre 35º y –25º
El resultado sería 12 + 5 –24 = –7

Uso incorrecto:
Conservar entre 35º y -25º
El resultado sería 12 + 5 -24 = -7

Algunos autores utilizan este signo en lugar del guión para indicar números de capítulos y secciones, ilustraciones, etc., pues el guión puede resultar demasiado corto.

Ejemplo con menos:
En la página 5–1 podrá ver la ilustración 2–6.

El mismo, con guión:
En la página 5-1 podrá ver la ilustración 2-6.

3. Guión.

En los teclados de máquina de escribir y computadora hay una tecla para este signo (-), algo más grueso que la raya y el menos, y la mitad de largo que este último. Estas son sus funciones principales:

a) unir palabras compuestas o que tienen entre sí algún grado de dependencia;
b) relacionar unas con otras dos o más palabras, números, etc.;
c) indicar la división de una palabra que no cabe entera en la línea o renglón.

3.1. Errores frecuentes.

Tanto en textos creados en español como traducidos de otros idiomas, el error más frecuente es usar el guión en todas las funciones que corresponden a la raya y al menos. Como el caso de las mayúsculas sin acentuar, su origen se debe, en parte, a una complejidad técnica que se daba en los procesadores de texto antiguos, donde no era fácil tener acceso a este tipo de símbolos mediante una combinación sencilla de teclas.

3.2. Sobre el uso anglicado del guión.

A diferencia del inglés, el guión en español separa más que une (suele verse enfrentamiento Manchester-Liverpool, pero alianza francogermana). Por eso debe tenerse especial cuidado al traducir términos ingleses que incluyen este signo porque en aquella lengua tiene una connotación de unión que se omite o varía al traducirlos al español.

Ejemplos:
postparto, posventa, postoperatorio, ex ministro,
ex presidente, rehacer, reconstruir, prenatal, prehistoria, etc.

Uso incorrecto:
post-parto, post-venta, post-operatorio, ex-ministro
ex-Presidente, re-hacer, re-construir, pre-natal, pre-historia, etc.

4. Temperatura.

El símbolo de grado (también sirve como letra O voladita en abreviaturas de ordinales 1.º, 13.º…) se escribe presionando la tecla situada a la izquierda del 1 (en los teclados españoles) o presionando la combinación Alt + 167 en el teclado numérico (Windows). El símbolo del grado va unido a la cifra si ésta va sola, o unida al tipo de grado si se incluye. Si se enumeran varias cifras, no es necesario añadir el símbolo a todas. Si son negativos, deberán llevar un menos antepuesto. Las palabras abreviadas con a u o en voladita, deben incluir el punto abreviativo (P.º del Prado, 2.º lugar) a no ser que el tipo de letra empleada subraye esas letras (Po del Prado, 2o lugar).

Ejemplos:
Haga un giro de 35 o 20º.
Esta mañana el termómetro marcaba –18 ºC.

5. Horas.

En algunos países hispanohablantes se emplea el sistema estadounidense (p.m. y a.m.) y, en otros, el sistema de veinticuatro horas. En cualquier caso, las horas no pueden separarse con comas, pues no son cifras decimales sino sexagesimales (los segundos sí son decimales y pueden llevar coma). Aunque el iso emplea los dos puntos para separar las horas (¿por influencia del inglés?) es más propio usar el punto en español. A diferencia de los decimales, en el caso de las horas es correcto añadir los dos ceros si se trata de una hora en punto, para evitar ambigüedad o imprecisión.

Ejemplos:
Quedamos a las 15.26 con tu hermano.
Vino a las 6.24 p.m.
No llegará hasta las 15.00.
Comí a las 3.00 de la tarde.
20 h 25 min 12,6 s

6. Fechas.

El orden normal en nuestro idioma es día + mes + año, tanto si se escribe todo con letras como si se combina números y letras, o sólo números. En países donde coexistan varios formatos de hora o donde la influencia de otro idioma sea grande, puede ser recomendable escribir los meses en números romanos. Tanto en las fechas como en cualquier otro contexto numérico, es incorrecto añadir un cero delante de los números de una sola cifra (no en vano tenemos la expresión Vales menos que un cero a la izquierda). Los nombres de los meses —igual que los de las estaciones y los días de la semana— se escriben en minúsculas.

Ejemplos:
7 de septiembre de 1901
7/septiembre/1901
7-9-1901
7/9/1901
7.9.1901
7-IX-1901

Anglicismos:
septiembre 7, 1901
septiembre 7 de 1901

Uso incorrecto:
07-09-1901

7. Decimales.

Hay tres errores típicos en la traducción del inglés al español de los números decimales:

a) Uso incorrecto de separador de miles o decimales. Si la traducción va destinada a todos los países hispanohablantes, debemos hacer uso de la coma decimal y el punto como separador de miles, por ser mayoritarios. Si va destinado a un país específico, deberemos adaptarnos a su formato de separación de decimales y millares.

b) Uso incorrecto del cero. Se ven —desgraciadamente— con cierta frecuencia expresiones como 5,00 o 09 en traducciones del inglés. Ambas son incorrectas. En español, el cero tras un separador decimal (coma o punto, según el país hispanohablante) es superfluo. Del mismo modo, es innecesario preceder una cifra con uno o varios ceros.

Sólo deberían dejarse esos ceros iniciales o decimales en casos concretos en los que un programa informático exige al operario que introduzca un número específico de cifras para poder ejecutar una acción, o en traducciones donde convenga destacar que la cifra será sometida a una operación aritmética, o en tablas numéricas verticales donde se consigue una mayor legibilidad al alinear números con el mismo número de cifras.

c) Adaptación incorrecta al sistema métrico. Aunque es común en el sistema inglés expresar con potencias inversas de 2 los números decimales, en español es impropio escribirlos con fracciones o quebrados (véase el ejemplo).

Uso incorrecto:
5½ pies; 3¼ cm; 2 1/8 pulgadas

Uso correcto:
5,5 pies; 3,25 cm; 2,125 pulgadas

Así pues, sería un grave error expresar las cantidades de este modo en español (ya sea sistema métrico o sistema inglés) pues es ajeno a nuestro idioma y, para muchos lectores, ininteligible. Además, para abundar en la confusión que este formato produce, si un número va seguido de un quebrado o fracción (en la aritmética en español) se sobreentiende que hay un signo de multiplicar implícito, y no un signo de suma como en el caso del inglés (5 + ½ y no 5 × ½).

Por último, es conveniente recordar aquí que los números de cuatro cifras no deben llevar separador de miles pues no hay duda sobre su lectura en ningún caso (nací en 1954; me dio 1245 dólares para el viaje). Por uniformidad y alineación con otros números, puede ser conveniente usar el separador de millares en columnas numéricas, cuentas, listas de precios, contabilidad, etc.

8. Unidades de medida.

No deben confundirse con las abreviaturas, pues éstas llevan punto y las unidades de medida no. Siempre debe haber un espacio entre la cifra y la unidad de medida.

Ejemplos:
2 kg, 3,5 mm, 2 h 5 min, 6 dl, 9 km, 9 m, 6 s, 5 m, etc.

Uso incorrecto:
2 Kg., 3Kg, 3,5mm, 2,8 m.m., 1,2 mm., 2 hrs., 5 mins., 3 segs., 8 Km., 5 mts.,

Conviene recordar aquí que los correctores ortográficos de Microsoft contienen muchos errores y, así, consideran incorrecto escribir kg o km sin punto, entre otras cosas (aunque aceptan como válidas Kg., Km., kg. y km.). Al corregir la ortografía de algún documento, extreme las precauciones para evitar introducir fallos donde no los había.

En traducciones con mucha profusión de cifras dentro de párrafos de texto, conviene introducir un espacio fijo (Ctrl + Mayús. + Espacio en Word para Windows) entre la cifra y la unidad para que, sean cuales fueren los cambios que se hagan en el diseño de la página, nunca quede separada la cifra de la unidad al final de una línea.

Otro error frecuente en las traducciones (especialmente técnicas) del inglés se produce cuando el traductor piensa que como el texto original incluye cifras en pies y pulgadas junto con su equivalencia en sistema métrico, debe dejar su traducción en ese mismo formato. En EE.UU. suelen redactarse así los manuales para facilitar, precisamente, la traducción y el uso de sus productos fuera del país, pero es labor del traductor borrar todas las cifras que no estén en el sistema métrico tras comprobar que están bien convertidas. Excepto Birmania y Estados Unidos de América, todos los países del mundo han adoptado el sistema métrico o lo compaginan con otro, en un porcentaje menor. No hay razón para conservarlo en las traducciones al español.

9. Otros signos y convenciones.

El signo de porcentaje —como las unidades de medida— se escribe separado de la cifra con medio cuadratín (20 %; 5,5 %). Y como con aquellas, se puede evitar que cifra y signo queden separados al final de una línea introduciendo entre ambos un espacio fijo (Ctrl + Mayús. + Espacio en Word para Windows). Dado que los procesadores de texto ordinarios no tienen un símbolo de medio cuadratín, es aconsejable hacer una macro que convierta los espacios entre el número y el signo en un espacio fijo con dos puntos menos de tamaño que el resto del texto.

Es muy recomendable emplear este signo para mantener unidas cifras, unidades y expresiones que no convenga dejar separadas al final de una línea (Windows 95, 12 mm, etc.). También se puede utilizar un guión inseparable en Word (Ctrl + Mayús + -) que ayuda a mantener unidas al final de una línea las expresiones unidas con guión (cd-rom, franco-belga, etc.)

Si se instala el programa Mapa de caracteres (Character Map) de Windows 95, se puede encontrar el icono de acceso en la carpeta Accesorios (Accessories). Este pequeño programa muestra una lista de los códigos ANSI de varios signos auxiliares comunes. En Word, también podemos usar la función Insertar® Símbolo (Insert® Symbol).

Otros signos de uso común:
Alt + 166 = ª
Alt + 167 = °
Alt + 174 = «
Alt + 175 = »
Alt + 171 = ½
Alt + 0133 = …

La coma antes de conjunción
Es común ver en traducciones del inglés el uso erróneo de la coma. En inglés, la coma reemplaza en cierta medida a la conjunción; en castellano, no.

Uso correcto:
resistores, transistores y condensadores

Uso incorrecto:
resistores, transistores, y condensadores

En listas de componentes, en inglés la coma es conjuntiva:
(C3, C5, C8-C12)

Esta lista de condensadores en castellano sería:
(C3, C5 y C8-C12)

10. Las comillas.

Las propias del español son las latinas (« »), no debemos olvidarlo. Así pues, es conveniente hacer uso de ellas ahora que los medios informáticos nos lo facilitan. Las comillas altas o inglesas (” “) sólo deben utilizarse para encerrar textos que estén ya entre comillas latinas. Las comillas simples (‘ ‘) pueden usarse para entrecomillar texto dentro de fragmentos que estén entre comillas inglesas —que a su vez estén entre latinas— o en un párrafo no entrecomillado para citar palabras, sintagmas o frases en su valor conceptual o como explicación o definición de otros.

Ejemplos:
«Ejercicio: analizar el titular “Bobbit perdió sus ‘atributos’ más preciados”.»

Algunos colegas piensan que nunca puede haber punto dentro de las comillas o dentro de un paréntesis. Para ver más detalles sobre esta cuestión de fácil respuesta, será mejor consultar cualquiera de los libros incluidos en la bibliografía de este artículo, aunque aquí van algunos ejemplos a modo de avance:

Ejemplos:
Compre ahora nuestro producto. (No lo deje para mañana; quizá sea tarde.)
Compre ahora nuestro producto (quizá mañana sea tarde).
Me dijo: «no pienso volver a verte» y se largó.
Me lo dijo bien claro: «No pienso volver a verte.»

11. El signo &.

Es una duda común entre los profesionales que trabajan con el idioma. Su nombre en español es et, pues es una deformación gráfica del vocablo latino j . En inglés se denomina ampersand, como deformación de and per se and. Se pronuncia Y, pues a tal conjunción sustituye. No es cierto que sea un símbolo inglés, ya que del latín pasó a muchos idiomas, incluido el español, aunque su uso en nuestra lengua es superfluo pues no resulta económico (a diferencia de otros idiomas) ya que la conjunción Y tiene una grafía más breve y sencilla. Según Buonocore, «la traducción del signo & es y, and, et, und, etc., según el idioma sea el español, inglés, francés [o latín] o alemán». En textos españoles antiguos pueden hallarse la forma &c o & cétera.

12. Negrita, cursiva y mayúsculas.

Sobre estos formatos de letra podría escribirse un libro entero, pues es abundante su mala utilización en traducciones, especialmente del inglés al español. Me limito a aconsejar la lectura de algunos como los que cito en la bibliografía. Es conveniente saber que su uso en nuestro idioma es distinto del inglés en varios contextos. Podría ya tildarse de plaga lingüística el abuso de las iniciales en mayúsculas cuando se traducen del inglés títulos, capítulos, secciones, publicidad, lemas y otras expresiones (v. gr., Bienvenido A Su Televisión Amiga). Asimismo, no es idiomática en español la escritura de párrafos enteros en mayúsculas (frecuentes en contratos ingleses) para destacar partes especialmente relevantes del texto, pues en español se usaría texto en negrita, cursiva o subrayado, según procediera.

13. Puntos suspensivos.

Este signo se obtiene en Windows presionando Alt + 0133 en el teclado numérico. Los puntos suspensivos son tres y siguen la misma norma que otros signos ortográficos. Van siempre unidos a la palabra que los antecede y seguidos de un espacio (excepto en el caso d). Algunas de sus funciones principales son:

a) marcar interrupciones en un discurso;
b) indicar una pausa que precede a una sorpresa para el lector;
c) expresar emoción, titubeo, expectación, etc.;
d) omitir datos que se creen conocidos por el lector dentro de una enumeración;
d) sustituir palabras o fragmentos de palabras que el autor no quiere mencionar.

Ejemplos:
Y así seguimos hasta que… En fin, hasta que ganamos.
Y cuando llego él, apareció… ¡su esposa!
Sí… claro… buf, qué horror.
Son abundantes los topónimos árabes en América: Guadalupe, Guadalajara…
Queríamos ponerle un nombre común, como María, Ana, Beatriz…
Me llamó hijo de p…
El maldito … siempre estaba fastidiándonos.

Combinación de los puntos suspensivos con otros signos:
… a la orilla del mar, por fin.
Las principales etnias negras —bantúes, masais, hutus…— llegaron después.
¿Debería divorciarme?…
¡No tires, me vas a romper la…!
Sobre el siglo XVI […] los flamencos admitieron […] la superioridad comercial…

Uso incorrecto:
Sí………. claro….. cómo no………..
No sé si decírselo …
No supe decírselo. . . no me atreví. . .
Qué sé yo …el hambre.

Como se puede deducir de estos ejemplos, los puntos suspensivos siguen siendo tres aunque vayan con signos de admiración e interrogación, que tienen su propio punto. Asimismo, si se cita un texto en el que se omiten algunos fragmentos, deberán incluirse puntos suspensivos entre corchetes. Si una frase comienza con puntos suspensivos porque se omite intencionadamente el comienzo, los puntos deben ir seguidos, como en otros casos, de un espacio. La combinación de puntos suspensivos con etcétera es redundante y debe evitarse.

14. Admiraciones y fórmulas de cortesía.

Aunque el tópico dice que los hispanos tendemos a ser más apasionados que los anglosajones, es curioso que no nos admiremos tanto como para escribir ¡¡Gracias por comprar este producto!! o ¡¡Bienvenido al programa!!. Nuestros modos son algo más sobrios en estos casos y suelen limitarse a Gracias por comprar este producto o Bienvenido, que no dejan de ser corteses por no ser exclamados.

Del mismo modo, en español está implícita una deferencia cortés hacia el lector mediante el tratamiento de usted o el estilo impersonal. Por eso, resulta algo ajeno —y a veces ostentoso— leer frases como Sea tan amable de esperar un momento o Haga usted el favor de esperar, allí donde un simple Espere habría transmitido la misma sensación de corrección y respeto. Es más, si forzamos una afectación excesiva y artificial en el trato podemos llegar a transmitir una sensación contraria, entendida entre líneas: Sea usted tan amable de esperar un momento (no me dé la lata y no se impaciente, eh). No en vano, al hablar español solemos ser más correctos y formales cuanto más enojo queremos demostrar al interlocutor al que queremos pedir algo.

Cuidado al traducir estas construcciones. En estos casos es mejor —paradójicamente— moderarse que exagerar.

Conviene recordar que cuando los signos de admiración e interrogación aparecen al final de una frase, no es necesario incluir punto y seguido o punto final porque va incluido en el signo.

Uso correcto:
¿Me llamaste? La verdad es que no te oí.
¡Cállate! ¿No ves que estoy hablando yo? Qué niño más travieso.

Uso incorrecto:
¿Me llamaste?. La verdad es que no te oí.
¡Cállate!. ¿No ves que estoy hablando yo?. Qué niño más travieso.

Comillas

Existen tres tipos de comillas: las latinas o españolas («»), las altas o inglesas (“”) y las simples (‘ ‘). Las comillas típicas del español son las latinas o españolas (« »). Las altas o inglesas (” “) se emplean cuando se incluyen citas dentro de una frase ya entrecomillada con las primeras. Las comillas simples se utilizan para encerrar significados o aclaraciones sobre el sentido de un término o frase. Errores en las comillas:
1. Juan dijo: “Este “laburo” me tiene frito”.
2. Resolvió la cuestión ‘in situ’.
3. Fui a ver “La guerra de las galaxias”.
Uso correcto:
1. Juan dijo: «Este “laburo” me tiene frito». 2. Resolvió la cuestión in situ. 3. Fui a ver La guerra de las galaxias.
Letras mayúsculas Se suelen utilizar en títulos de libros (portadas), cabeceras de publicaciones (diarios…), siglas y en los verbos de contratos y documentos jurídicos o administrativos (EXPONE, SOLICITA). Como es obvio, la acentuación de las letras mayúsculas es exactamente igual que la de las minúsculas. En otros tiempos hubo dificultades técnicas que impedían acentuar adecuadamente las mayúsculas, pero eso no significa que la norma haya cambiado. Paradójicamente, a nadie se le ocurriría, por ejemplo, dejar de poner la diéresis al escribir lengüeta en mayúsculas. Hace años me uní a la apuesta personal de Alberto Gómez Font (del Departamento de Español Urgente de la Agencia efe): si alguien me muestra un libro de texto oficial de cualquier país hispanohablante en el que se diga que las mayúsculas no se acentúan, yo lo invito a unas cervezas. Las normas de estilo dictan que, cuando hay frases en mayúsculas dentro de un párrafo, deben emplearse las versalitas (small caps) y no las mayúsculas.

Errores mayúsculos:
1. La Ciudad Y Los Perros, de Vargas Llosa.
2. Alvaro llegó de Africa el viernes pasado.
3. Lo leí en El Heraldo De Córdoba. Uso correcto:
1. La ciudad y los perros, de Vargas Llosa.
2. Álvaro llegó de África el viernes pasado.
3. Lo leí en El Heraldo de Córdoba.

Otro error no citado: en los contratos estadounidenses (especialmente en los contratos de licencia de programas informáticos) es habitual usar las mayúsculas para destacar los párrafos más importantes de un contrato. Esto no es propio en español, donde se prefiere usar la negrita o aplicar otro estilo diacrítico distinto de las mayúsculas. Siglas y acrónimos Las siglas se forman con las letras iniciales de las palabras y no tienen por qué formar una palabra pronunciable: OTAN, FMI, CD-ROM, etc. Se escriben siempre en mayúsculas y, generalmente, sin puntos, especialmente cuando pasan a formar palabras (acrónimos): láser, inri, Mercosur… Los acrónimos son, pues, palabras formadas a partir de siglas, que tienden a escribirse en minúsculas y a las que se aplica las normas de acentuación y formación de plural normales en otras palabras. Las siglas forman plural por duplicación de sus letras. Un caso típico es el de EE. UU., sigla empleada en varios países para designar los Estados Unidos de América, que debe escribirse con un espacio entre ambos pares de letras. Estrictamente, EE. UU. es una sigla en plural y por eso debe llevar punto abreviativo y espacio, como FF. CC., CC. OO., RR. HH., SS. MM. No está de más recordar que, tanto en español como en inglés, es incorrecto formar el plural de las siglas añadiendo un apóstrofo seguido de s, a pesar de que es un uso muy extendido.

Errores de las siglas:
1. CD-Rom.
2. EE.UU., E U A, f.f.c.c., etc.
3. CD-ROM’s.
Uso correcto:
1. CD-ROM.
2. EE. UU., EUA, FF. CC., etc.
3. Los CR-ROM, unos CR-ROM o, en todo caso, CD-ROMs (véanse las excepciones personales, a continuación).
Aunque la formación de plural en las siglas que acabo de explicar sea la normativa, los traductores técnicos sabemos que esto es imposible de cumplir en diversos contextos. La proliferación de siglas para designar elementos y objetos en documentos técnicos nos fuerza, en algunos casos, a utilizar plurales de siglas porque no es posible añadir un artículo que aclare el número del sustantivo (las TRFU, unas TRFU). En esos casos, yo soy partidario de saltarme la regla académica —dada la extensión que tendrían nuestras traducciones si lo hiciéramos— y agregar una s minúscula al final de la sigla para formar el plural (TRFUs).
Excepciones personales:
1. Este módulo está compuesto de: TRFUs, HRTOs y FSTs
La raya Se usa, principalmente, para indicar oraciones incidentales e indicar aperturas de parlamentos en diálogos. Errores de la raya:
1. Son dos ciudades — Roma y Venecia. 2. La traducción — Una ciencia empírica 3. Come—dijo ella—o llegaremos tarde. 4. Disquete—soporte de almacenamiento… 5a. Me temo -comentó Juan- que da igual. 5b. Me temo –comentó Juan– que da igual.
Uso correcto:
1. Son dos ciudades: Roma y Venecia. 2. La traducción, una ciencia empírica. 3. Come —dijo ella— o llegaremos tarde. 4. Disquete: soporte de almacenamiento… 5a y 5b. Me temo —comentó Juan— que da igual.
En el primer ejemplo se ilustra un uso anglicado de la raya. En inglés, este signo se emplea a menudo dentro de un párrafo sin que se corresponda con otra raya de cierre. En esos casos, debe traducirse por el signo de puntuación en español que corresponda: dos puntos, punto y coma, raya (doble), coma, paréntesis, etc. Veamos ahora el segundo ejemplo: es muy común el uso de la raya en inglés para separar títulos, oponer el número de un capítulo a su título (Capítulo 1—Configuración) cuando en español es más propio usar otros signos (dos puntos, coma, punto y coma…). En el tercer ejemplo, se observa que la raya de apertura debe ir unida a la palabra que precede e ir a su vez precedida de un espacio y, la raya de cierre, debe ir unida a la última letra y seguida de un espacio. Es decir, se intercala en una frase igual que los signos de interrogación y exclamación. Otra forma anglicada (cuarto ejemplo) es la del uso de la raya como equivalente directo de los dos puntos en glosarios, listas de palabras, listas de descripciones, etc. La raya se escribe, en Windows, pulsando Alt+0151 en el teclado numérico. Nunca debemos usar el guión o un guión duplicado como sustitución de la raya (ejemplos 5a y 5b). El guión
El guión se usa para separar palabras compuestas (p. ej., argentino-chileno) y dividir palabras al final del renglón.
En inglés hay una tendencia a utilizar guiones que nosotros no debemos calcar en español. En ocasiones, en nuestro idioma, el guión separa más que une. Para que una palabra sea válida en español, no hace falta que esté en el diccionario, basta con que haya sido creada ateniéndose a las reglas correctas de formación de vocablos. Así, rellamar, rehabituar, etc. son palabras correctas que no se encuentran en algunos diccionarios y que en español no necesitan guión, aunque sus equivalentes en inglés puedan llevarlo. Obviamente, quedan incluidas en esta regla expresiones, perífrasis y sustantivos formados con guión en inglés, pero que no llevan guión en español: previously-approved changes, easy-to-read manual, 2- or 3-hour… Errores del guión: co-ordinar, ex-presidente, re-llamar, El signo menos (–) Es un signo más corto que la raya (—) y más largo que el guión (-). Tiene la misma anchura que el signo más (+) y otros signos aritméticos. Es conveniente usarlo cuando se escriben números, fórmulas u operaciones aritméticas pues tiene la misma anchura que ellos. El signo menos se obtiene pulsando Alt+0150 en el teclado numérico (en Windows). Ejemplos:
1. Separación de fechas:
•    Juan Rulfo (1918–1986) fue un gran… (el guión puede llegar a verse muy pequeño, especialmente si se emplean letras de anchura no proporcional).
2. Intervalos de páginas o numeraciones:
•    Págs. 2–25, 2–14…
3. Números negativos y operaciones aritméticas:
•    –5 ºC, –2000 pesos, 4 ÷ 2 × 6 = 12
Signos (I) El signo & se llama et, no ampersand, que es su nombre inglés (derivado de ‘and per se and’). Su forma es, de hecho, la de la conjunción latina et (j ) convertida en un solo signo. En español tiene poco uso porque su función, ser una cópula breve, nunca podrá superar la brevedad de la conjunción española y. No es cierto que su uso sea anglicado, aunque el español resurgió con fuerza por influencia del inglés (por ejemplo, en nombres de empresas como Goodman & Sons). Antiguamente, la abreviatura de etcétera se escribía &c. o j c. de ahí que alguna gente, por confusión (incluso en algunos escritos de la Academia) diga que tal signo se llama etcétera. Signos (II) La barra sirve, entre otras cosas, para separar fechas; también tiene una función preposicional en algunas unidades de medida combinadas. En inglés es habitual escribir ciertas unidades de medida combinadas con este formato: mph (miles per hour), gpm (gallons per minute). En español debemos usar la barra.
Ejemplos de la barra:
1. Fechas: 2/1993, 19/5/84, 19/V/94
2. Unidades de medida:
•    km/h y no mph
•    m/s y no mps
Signos (y III) El signo # se puede llamar ‘número’ o ‘cantidad’. Y digo «se puede» porque es un signo inglés, aunque muy utilizado en muchos países hispanohablantes (llamado gato en México porque recuerda al juego que en España denominamos Tres en raya). Lo cierto es que, en general, en español se prefiere el uso de abreviaturas como núm. o n.º. En algunos países hispanohablantes no se entiende este signo como equivalente de la palabra número, así que debemos evitar su uso si nuestra traducción va destinada a varios países de habla hispana:
1. Pieza n.º 5 y no pieza #5.
2. N.º tel. y no # tel.
Abreviaturas y unidades de medida Las abreviaturas se distinguen de las unidades de medida en varios aspectos. La principal diferencia entre abreviaturas y unidades de medida es que aquellas llevan siempre un punto abreviativo que indica, precisamente, su carácter de palabra abreviada. Otra diferencia es que sólo las abreviaturas pueden formar plural. Las unidades de medida son de número invariable. Asimismo, las abreviaturas admiten mayúscula, si es que su posición en la frase así lo precisa, mientras que las unidades de medida siempre van en minúscula. Ejemplos de abreviaturas y unidades de medida:
1. Recorrió varios kms. hasta llegar.
Aunque las abreviaturas deben utilizarse únicamente cuando sea necesario por problemas de espacio (no es un recurso estilístico recomendable), podemos abreviar, dentro de un texto, como en este caso, una unidad que tiene su propio signo. Hablamos de kilómetros, pero lo tratamos como sustantivo, no como unidad de medida.
2. Tels. y faxes.
En este ejemplo se observa una abreviatura (que se distingue por el punto abreviativo) en plural. Como ya se ha señalado, las unidades de medida son de número invariable.
3. P.º, 1.ª, M.ª (no Ma.), 1.er
Ciertas palabras y números pueden abreviarse haciendo uso de letras en voladita. Generalmente, no más de tres. En algunos países, por influencia del inglés, se abrevian palabras comunes (como María o número) con la forma inglesa: inicial mayúscula, vocal y punto. No es lo habitual en español. Cuando la letra en voladita va subrayada, no hace falta el punto abreviativo: 1a.
4. n.º , núm. pero no No. o #.
Cuando se abrevia usando una letra en voladita también hay que incluir el punto abreviativo. Las abreviaturas, como cualquier otra palabra, van en mayúsculas o minúsculas, según si están dentro del texto o al principio de una frase. Hay cierta costumbre (por influencia del inglés) de calcar la abreviatura de la palabra número.
5. km/h, m/min, 20 kg, 12 kB, 10 MB
6. 12 h, 14 min
7. Bar más cercano: 5 m
Las unidades de medida de los tres últimos ejemplos no llevan punto.
El punto
Debe tenerse cuidado al combinarlo con ciertos signos de puntuación: ( ), «», ¡!, ¿?, …
Las Academias han sorprendido a propios y extraños al indicar en su nueva Ortografía que el punto debe ir siempre fuera de las frases entrecomilladas, de paréntesis y otro tipo de acotaciones. Otros autores recomiendan usar el punto dentro de esos signos cuando la frase no es subordinada.
Después de los signos de admiración e interrogación nunca se pone punto porque se entiende que está incluido en el signo. Lo mismo ocurre con los puntos suspensivos, que se explican a continuación. Puntos suspensivos Se obtienen pulsando ALT+0133 en Windows, de modo que ocupan el mismo espacio que un carácter y no corremos riesgos de que se alteren al darle formato al documento. Siempre son tres puntos seguidos y sin espacios intermedios; solo tres. Ejemplos de puntos suspensivos:
1. Tú, yo, la luna, el sol, tus ojos…
Sirve para omitir intencionadamente una parte del discurso, sugerir un final impreciso, denotar el paso del tiempo entre expresiones.
2. Su mujer […] una santa y él […] un tarado
Cuando los usamos para indicar que se ha omitido parte del texto lo habitual es ponerlos entre corchetes y, a veces, aun entre paréntesis.
3. … y se fue, como una ola.
Si una frase empieza con puntos suspensivos para sugerir un principio truncado, debe introducirse un espacio entre el signo y la primera palabra.
Hay que tener cuidado de no abusar de este signo; ese efecto de imprecisión que transmite puede dar la sensación de que el que lo escribe parece no tener nada claro en su redacción. El otro día leí un mensaje en el que la autora empleaba 15 veces este signo. No sabía si afirmaba o dudaba hasta de su sombra. Vocablos latinos A veces se mete todo el idioma latino en un solo saco, pero a la hora de escribir ciertos vocablos, debemos diferenciar los vocablos latinos aceptados en nuestra lengua (españoles, por tanto) de los latinismos, considerados expresiones de una lengua extranjera en la nuestra. Aquellos se escriben en redonda y se rigen con las reglas de acentuación del español. Estos se escriben en cursiva. El inglés ha suscitado la confusión en algunos traductores despistados. Así, asistimos a la llegada de anglicismos ocultos tras una máscara latina. Es el caso de status quo (statu quo), versus (contra, frente, comparación; generalmente abreviado como vs.), memorandum (palabra normalmente abreviada como memo y que debe traducirse en muchos casos —no siempre— como nota, circular, indicación, pues un memorándum suele ser algo más formal en español). Esta última palabra resulta graciosa. Hace poco vi un programa informático que ofrecía, literalmente, «una función para memos», vamos, que permitía escribir notas para recordar ciertas tareas. Algo insultante, si lo leemos así, pero muy práctico. Memo debía de ser el traductor y el que aprobó la traducción.

Ejemplos:
1. Vocablos latinos españoles: in situ, ad líbitum, currículum, a posteriori, prima facie, motu proprio, sub júdice, grosso modo…
2. Latinismos y giros: Alea jacta est, do ut des, Aquila non capit muscas, etc.
Vocablos extranjeros Ocurre lo mismo que con los vocablos latinos. Hay ciertos extranjerismos ya integrados en español y adaptados a nuestra escritura, aunque a veces, la pronunciación adaptada se parezca al original lo que un huevo a una castaña, como en el caso de búnker, bumerán, bungaló o elite (que la mayoría escribe élite y así se quedará). Luego están los extranjerismos de nuevo cuño. La Academia aconseja dejarlos en cursiva y sin acentuar si aún no han sido adaptados. En el caso de la palabra marketing, la Academia prefiere dejarla escrita como en inglés (en redonda pues ya la reconoce, aunque aconseja, como es lógico, el uso de mercadotecnia), pero algunos hablantes la acentúan aplicándole las normas de acentuación (márketing).

Ejemplos:
1. El impeachment es un proceso que…
2. Viajé a Nueva Escocia y luego a Misuri.
3. Hablar con anglicismos suena cool.
4. Márketing frente a márquetin.

Written by Marisol García

August 1, 2009 at 11:52 pm

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