Estilo y Narración II

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“Una coma puede cambiar la historia”

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El filólogo español José Antonio Millán asegura que una coma “puede cambiar la historia”, pero recomienda no excederse en su uso, al tiempo que sostiene que hay que puntuar con creatividad antes de que se impongan reglas rígidas.

Por Agencia EFE.

“Hay que aprovechar para hacer un uso libre de la puntuación porque la Real Academia Española no ha dictado reglas rígidas sobre el tema. Con la puntuación todavía podemos hacer más o menos lo que queramos. Por eso yo invito a los hispanohablantes a un uso creativo de los signos”, dice Millán mientras presenta en sociedad su libro Perdón, imposible, que acaba de publicar en la Argentina la editorial Del Nuevo Extremo.

En el texto, el experto recorre en un tono ameno la compleja jungla de comas, puntos, paréntesis, guiones y otros tantos signos que utilizan poetas y periodistas pero también cada persona en su vida cotidiana al redactar un correo electrónico o apuntar una receta de cocina.

“Los publicistas son un gremio que puntúa muy mal. La puntuación de los anuncios suele ser un caos, incluso hasta extremos que dicen cosas contrarias a lo que querían decir”, dijo el lingüista.

“Por lo general, uno sobrepuntúa. La mayor prueba de sobrepuntuación, casi paranoica, es la de las leyes. El legislador coloca comas y puntos por todas partes y los textos legales son ilegibles por la abundancia en la puntuación”, dice Millán.

Pocos signos, muchas cosas
Con Perdón, imposible, Millán rompe con el mito de que la puntuación es un tema árido y jura que no tiene ánimos de regañar a la gente ya que las reglas para el uso de los signos “no bajaron del monte Sinaí”.

Por eso su libro, lejos de ser un aburrido manual escolar, se presenta como una “guía para una puntuación más rica y consciente”. También recoge datos curiosos y desconocidos, como el origen musical del signo de pregunta, creado para marcar una subida de tono, o el asterisco, invención del siglo II antes de Cristo atribuida a Aristarco de Alejandría, quien lo usó para marcar pasajes que merecían especial atención en las ediciones de Homero.

“Como tenemos pocos signos, se usan para muchas cosas. Nos faltan algunos signos. Jorge Luis Borges decía que era una pena que no hubiera signos para cuestiones como la indecisión”, recuerda Millán.

El actual sistema de puntuación se estabilizó hacia el siglo XIX, pero como nada está acabado, aparecen innovaciones como la de colocar unidos los signos de interrogación y exclamación (?!) para expresar sorpresa.

Millán, para quien puntuar “tiene mucho de toma de decisión y algo de arte”, no se atreve a prever qué sucederá con otros inventos recientes como los llamados “emoticones”. Quizá “la carita sonriente formada por dos puntos, guión y cierre de paréntesis,🙂, acabe convirtiéndose en un signo que en el futuro sea el signo de la ironía”, arriesga.

El escritor cuenta que el título de su libro fue inspirado por una anécdota atribuida a Carlos V, a quien en una ocasión le pasaron para firmar una sentencia que decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. El emperador se sintió magnánimo y antes de firmarla cambió la coma de sitio y también la suerte del condenado: “Perdón, imposible que cumpla su condena”.

“Esto demuestra que una coma puede cambiar la historia”, concluye Millán. Y nadie puede decir que no le asiste razón.

Written by Marisol García

August 4, 2009 at 12:18 am

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