Estilo y Narración II

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Familiares y camaradas despiden al nazi de las letras chilenas

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Conoció a Herman Hesse y a Gandhi. Defensor del nacionalsocialismo, la prensa expectante esperó el momento. “¡Heil Hitler! ¡Heil Miguel Serrano! ¡Viva Chile!”, fueron las frases del último discurso, para quien murió de un derrame cerebral el pasado sábado.

Por Javier García / La Nación

La música de una gaita gallega lo despidió. Ayer, pasado el medio día, el sol no daba tregua en el Cementerio General. Miguel Serrano era despedido por sus familiares, admiradores y camaradas.
El escritor y diplomático vinculado al nacionalsocialismo, quien conoció a autores como Herman Hesse y Ezra Pound y que aseguraba que Hitler aún vivía en la Antártica, el sobrino del poeta Vicente Huidobro, falleció el pasado sábado a los 91 años a causa de un derrame cerebral.
Ayer a las 11 de la mañana se realizó una misa, junto a sus restos, en la Iglesia San Pedro, ubicada en el centro de Santiago. “Gracias a su luz pudimos ver el intenso fuego”, dijo uno de sus nietos, quien estaba acompañado de su pareja, la actriz Tamara Acosta. FOTO_02 W:170 H:183 16 kb
Al finalizar la misa, su hijo Miguel señaló un hecho clave en la vida diplomática de su padre: “Él defendió a Chile cuando la India pretendió internacionalizar la Antártica, por sus derechos históricos de una época milenaria, entonces mi padre se reunió con Nehru, y le dijo que Chile quería ser grande por la Antártica. Nehru lo pensó y le hizo caso al sueño de mi padre. Un hombre así le va a hacer falta a Chile”.
Después, familiares y seguidores se desplazaron al cementerio. Entre ellos, el escritor Antonio Gil, el pintor Gonzalo Ilabaca, y un grupo de partidarios del nacionalsocialismo, vestidos de negro, rapados y algunos con svásticas tatuadas en diversas partes de sus cuerpos.
El primero en hablar en el cementerio, luego de una caminata de unos 15 minutos desde la puerta del campo santo, fue quien se hizo llamar Amal, jefe maestre de la orden Hitlerismo serranista (provenientes del sur del país, quienes visten pantalón negro y camisa color pardo). Con sus brazos abiertos hacia el cielo exclamó: “¡Oh estrella de la tarde! ¡Oh estrella de la mañana! deja caer sobre nosotros tu luz onda, humedecida (…). El trovador, el peregrino de la gran ansia, el maestro de amor, libérate”.
Cámaras de televisión y un puñado de periodistas registraban el momento poco usual en un entierro.
Considerado como un extravagante defensor del nazismo, para Serrano fue muy impactante en su vida la matanza del Seguro Obrero, ocurrida en pleno centro de la capital en 1938, donde 60 jóvenes nazis fueron asesinados. Incluso ayer, el cortejo fúnebre hizo una pausa en el monumento que hay en el cementerio a los caídos del suceso histórico.
El poeta Armando Roa Vial, quien estaba presente, señaló sobre la relación del escritor con el nazismo: “A Miguel Serrano nunca hay que lavarlo del nazismo, era parte de su cosmovisión del mundo, él quiso buscar una clave de interpretación de la historia fuera de la tradición judeocristiana, en raíces paganas, germánicas y de la India, fuera del contexto político del nazismo”.
Luego, continuando con la ceremonia, habló Erwin Robertson, director de la revista Ciudad de los Césares, quien dijo: “Hoy hemos recordado al amigo y el camarada, al hombre de una trayectoria pública que sirvió a su patria desinteresadamente y hasta el final”.
El cajón que conservaba el cuerpo de Serrano estaba envuelto con una bandera chilena. Junto a ella estaba Fernando Saieh, uno de los grandes amigos del narrador, y seguidor del nacionalsocialismo, quien destacó al “ser único y consecuente hasta el final por haber entregado su vida a un ideal”, y agregó, refiriéndose al pasado sábado, día de su muerte: “Su partida oscureció en febrero el cielo de Santiago del Nuevo Extremo, y los truenos dejaron que las nubes lloraran su último suspiro (…). El alma gira y gira dentro del negro espacio ( ). Este es nuestro último homenaje jurando nuestra eterna lealtad. ¡Sí camaradas somos nacionalsocialistas, porque nuestro honor se llama lealtad! Somos nacionalsocialistas (…). Gracias Don Miguel por todo, y que la Providencia lo acompañe. ¡Heil Hitler! ¡Heil Miguel Serrano! ¡Viva Chile!”.
Momento en que levantaron su brazo derecho la mayoría de los asistentes, incluyendo la esposa del escritor, Sabela Quintela, quien sostenía en su mano izquierda el bastón que Serrano usara en sus últimos años.

La socialité fue una de las personalidades que estuvo en la misa fúnebre del ex diplomático, poeta, ensayista y místico
Julita Astaburuaga le subió el pelo al funeral del “Führer” criollo, Miguel Serrano
Manuel Vega O. ⎯ La Cuarta – 3/3/09
Fanaticada reprochó que nunca le entregaran el Premio Nacional de Literatura.
Con invocaciones a Wotan, el principal dios de la mitología nórdica, a Lucifer (el portador de la Luz) y a Oiyehue, Venus o la estrella del alba en la cultura mapuche, fueron despedidos ayer en el Cementerio General los restos de Miguel Serrano, ex diplomático, ensayista, místico, poeta clave de la Generación del 38 y creador el hitlerismo esotérico.
Los funerales estuvieron marcados por el ritual de sus seguidores, los camisas pardas del llamado “Hitlerismo Serranista”, y los torvos militantes del movimiento nacionalsocialista criollo.
También hubo música de gaita, anillos cubiertos de runas y blasones de sociedades supersecretas, cabros disfrazados como los asesinos de la SS, brazos levantados a la romana y hartos ¡Sieg Heil!, y ¡Heil Hitler!, los gritos de guerra inventados por el colega Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, para enardecer al pueblo alemán en la más triste hora de su historia.
SOCIALITÉ
La misa y el funeral, variopinto, reunió en la iglesia San Pedro, de Mac Iver 670 algunas de las más singulares personalidades del país: Desde la socialité Julita Astaburuaga que asistió al evento -a pesar de que no hubo cotelé-, por considerarlo todo un acontecimiento, al empresario Carlos Cardoen, pasando por la actriz Tamara Acosta y el ex miembro de las Juventudes Hitlerianas, Hugo Roggendorf.
La mayor parte de los asistentes criticaron -con justicia según los que saben-, que Serrano nunca recibió el Premio Nacional de Literatura.
“En Chile, para recibir ese honor, se puede ser asesino, comunista u homosexual, pero jamás nazi”, explicó a La Cuarta uno de los camisas pardas.
Miguel Serrano, a quien el escritor Enrique Lafourcade calificó como “loco peligroso” en una oportunidad, fue uno de los grandes pájaros raros del “Bestiario del Reyno de Chile”.
Se dice que tenía poderes sobrenaturales que adquirió en los Himalaya.
LEMEBEL
Pedro Lemebel cuenta en su última obra, “Serenata Cafiola”, que estando una noche degustando un pisco sauer junto a un maricueca en el bar Don Rodrigo, de improviso ingresó Serrano escoltado por dos cabezas rapadas.
Apenas lo vio, el nazi le dirigió una mirada de odio racista y homofóbico, y comenzó a recitar una fórmula mágica tibetana. Al finalizar la oración y ya cargado con el Poder que emana de la exposición temeraria a la sombra de la svástica apuntó su mano derecha contra la ex Yegua del Apocalipsis, que fue fulminado por una descarga de energía que lo lanzó contra la pared. Lemebel asegura que tras recibir la paliza cósmica que emanaba desde el tercer ojo del ahijado de Adolfo Hitler, huyó aterrado del bar con el hocico sangrando y el trasero tan damnificado que no pudo sentarse, sobre nada, durante una semana.
CARDOEN: “ERA UNA MENTE BRILLANTE”
El empresario Carlos Cardoen dijo que compartió con el Peregrino de la Gran Ansia, ahora liberado de las formas, muchas tertulias en Colchagua: “Tuve la oportunidad de conocer una mente brillante”.
“Recibí de él muchos regalos, especialmente sus pensamientos, pero entre todos los objetos materiales, el Museo de Colchagua cuenta con un objeto muy especial: El bastón de mando de Sri Pandit Jawaharlal Nehru (Fundador de la India). Éste fue donado por el estadista a Indira Priyadarshini Gandhi (el mito cuenta que Serrano pololeó con esta señora) y ella se lo regaló a don Miguel cuando era embajador en la India”.
Según Cardoen, el bastón ocupará un lugar de honor en la muestra.

Música marcial y homenajes despidieron a Miguel Serrano
“El hitlerismo esotérico del escritor, no perjudicó en nada su obra literaria”, comenta Armando Uribe. “Fue original, curioso y muy diferente”, complementa José Miguel Varas.
M. SALLATO / V. MANDUJANO – El Mercurio – 3/3/09
Con una iglesia San Pedro repleta, en Santiago centro, ayer en la mañana se inició la ceremonia religiosa para el escritor y ex diplomático Miguel Serrano, quién falleció el sábado a causa de un derrame cerebral. Allí, dos de sus hijos -Carmen y José Miguel-, y uno de sus nietos, el cineasta Sebastián Araya (“Azul y Blanco”) recordaron el legado que el intelectual desplegó en Chile y en su paso por India, Austria y Yugoslavia, donde fue embajador.
Conocido por su adhesión al nacionalsocialismo tras el impacto que generó en él la Matanza del Seguro Obrero en 1938 -cuando en el Gobierno de Arturo Alessandri se asesinó a 60 jóvenes nazis- Serrano cultivó una obra literaria contundente que quedó replegada a segundo plano por su radical posición política.
Congregó a la importante generación del 38 cuando a través de la “Antología del verdadero cuento en Chile”, dió a conocer una serie de rutilantes figuras para la literatura chilena. “Era una generación abierta, que dialogaba con intelectuales no sólo del círculo literario”, afirma el escritor Armando Roa, quien conoció a Serrano a través de su padre (otro integrante de la generación). “Miguel Serrano era literatura en sí mismo, su obra está marcada por sus viajes, su experiencia personal y sus lecturas, que van desde lo local, con Huidobro, por ejemplo, hasta autores europeos como Hermann Hesse o Nietzsche”, agrega.
Sus pares dicen que su escritura tenía la intención de crear una identidad nacional a través de la mitología, forjando lazos entre la historia, la geografía y el pueblo indígena; además de la influencia del misticismo hindú en la religión occidental.
Sin embargo, pese a sus méritos en las letras, nunca recibió el Premio Nacional de Literatura. “Sabía que no iban a dárselo por el tema del nacionalsocialismo, que fue una parte importante, aunque pequeña, en su literatura”, asegura su hijo José Miguel. Su obra siempre quedó a la sombra de su tendencia política, aunque lo cierto es que sus temas también se adentraron en la filosofía, la religión, y los mitos y leyendas, lo que lo acercó a figuras de distintas corrientes y color político. “Las personas que más conocían y apreciaban a mi papá eran los socialistas. Entre ellos hay intelectuales destacados que pueden dejar de lado los estigmas y ven el verdadero valor que tienen las personas, en cambio la derecha se avergonzaba de algunas cosas”, revela José Miguel Serrano.
El cajón fue retirado de la iglesia -mientras sonaba la tradicional marcha alemana “Yo tenía un camarada”- en dirección al Cementerio General, hasta donde llegaron adherentes del nacionalsocialismo a expresar su apoyo a quien consideraban un “héroe” y un mentor. Fernando Saieh -íntimo amigo de Serrano en sus últimos días-, leyó una carta donde dijo que “para él, era necesario mantenerse firme en los viejos sueños”, terminando con frases a favor del movimiento y con un “heil Hitler, heil Miguel Serrano, y viva Chile”.

Written by Marisol García

August 18, 2009 at 4:35 pm

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