Estilo y Narración II

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La importancia de ser famoso

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Por Andrés Azocar / hijodelmedio.blogspot.com / martes, junio 05, 2007

El periodismo de espectáculos no es banal en sí. El editor del National Esquirer decía sobre su revista que ésta había cambiado el rostro del periodismo estadounidense. Para Lain Colder, la investigación que realizaba su medio estaba lejos del periodismo de chusma creado por Walter Winchell en 1920 y se acercaba más al trabajo de los grandes medios de ese país. Colder se dio el lujo de mandar a nueve reporteros y fotógrafos al funeral de Aristóteles Onassis, 25 al de Elvis y 50 (incluido editores) al de Grace Kelly. Para él, eso era investigación. El caso Bolocco, sin embargo, destapó lo peor del periodismo de chismes o farándula en Chile. No porque la privada vida de la animadora no puediera ser investigada, sino por la manera, los recursos y la falta de creatividad de la cobertura. La farándula en Chile casi no alcanza a ser periodismo, o sólo en algunos aspectos y en algunos medios. Hay ejemplos interesantes de reporteo sesudo en espectáculos que sintetizan lo mejor de la profesión, pero lo de Bolocco es una clase para advertir lo que no hay que hacer; al menos si uno quiere alcanzar algún título de dignidad. Además, despertó el patético apetito de los parlamentarios chilenos por la censura.

El nuevo periodismo de Espectáculos
(parte de la tesis “La apuesta que se transformó en fenómeno”, de Roberto Nunes / Universidad del Desarrollo).

Las Últimas Noticias es un diario único. Es el primer medio escrito chileno que se dedica casi exclusivamente a centrar sus informaciones en rostros televisivos y sobre lo que ellos hacen o dejan de hacer. En su casa o en el trabajo. Ante los requerimientos, las celebridades criollas suelen dar su autorización para las entrevistas que los ayuden a potenciar su imagen.

Distinta situación se presenta cuando las publicaciones tienen que ver con su vida íntima. Saber con quién salió o qué se operó suele ser muy apetecido por el diario y el público, pero casi siempre genera gran molestia entre sus protagonistas.

Y aunque para algunos resulta muy interesante conocer detalles personales de una modelo, para ella puede ser muy ingrato que se indague sobre su intimidad. Para Naranjo, el diario es omnipotente en estos casos y debe ser cuidadoso con el poder que maneja.

“El peligro está en el tratamiento de la intimidad y en lo expuesto que se ve cualquier persona a que su vida privada aparezca muchas veces sin su visto bueno. Además, como no es periodismo y lo que se quiere es vender, puede terminar muy mal parado”, estima Jouanne.

Pero muchas veces los propios famosos caen en el juego de hablar de su vida privada. Eliana Rozas asegura que en ocasiones las mismas personas utilizan el medio para escalar posiciones en el mundo del espectáculo o el deporte. En esos casos, se produce una cierta simbiosis, en la cual las dos partes obtienen beneficios.

“No me atrevería a decir que LUN utiliza o transgrede la intimidad de las personas, porque hay ocasiones en que puede haber sido así, pero en otras claramente se produce este vínculo de intereses”, agrega.

De todas formas, los personajes siempre pueden volver a cerrar la puerta de su vida privada, independiente de lo que hayan consentido a contar en algún momento: “No me parece en absoluto ese juicio que plantea que si una persona una vez autorizó para que se accediera a su privacidad, entonces ya no tiene derecho a limitarla nuevamente. Cada vez existe esa opción, desde un punto de vista jurídico”, considera Rozas.

En Las Últimas, tomando en cuenta su orientación, este tema es fundamental y conocen sus riesgos, por lo que son muy cuidadosos a la hora de publicar informaciones de este tipo. Aseguran que su arma periodística siempre es el testimonio de los involucrados.

“Yo siempre fui muy preocupado de los límites morales de las cosas. De no pasar a llevar, no ser grosero ni indecente. Hicimos cosas arriesgadas, como mostrar a un tipo que había sido ‘pololo’ de Giovanni Falchetti. Eso estuvo al filo, porque él aún no decía que era homosexual en el programa. Hay que ser súper criterioso, porque puedes destruir fácilmente la vida de una persona a través de un diario. Cuesta muy poco”, confiesa el ex editor de la sección de Espectáculos, René Naranjo.

El periodismo de farándula es el hermano menor del Espectáculo. Es revoltoso e irreverente. Pero pese a venir de la misma familia, las diferencias entre uno y otros son claras.

“El primero se ocupa de la vida pública y privada de las personas célebres. El segundo, en cambio, es distinto. Es, por ejemplo, una crónica sobre el último recital de Los Prisioneros. Actualmente, las personas que participan del medio artístico no pueden mantener sus peleas y cuentos personales en reserva. Todo se sabe al instante”, aclara Naranjo.

La prensa amarilla en el exterior

El periodismo de farándula es relativamente nuevo en nuestro país. Y que un periódico dedique la gran mayoría de sus páginas al entretenimiento es aún más reciente.

Hace 51 años, Axel Springer creó el matutino Bild-Zeitung y de inmediato tuvo gran éxito en Alemania. Su línea es clara: detallar la vida de los famosos, mostrar deportes y explotar el desnudo femenino.

Pese a la tendencia mundial de descenso en la inversión publicitaria, Bild es uno de los diarios más leídos de Europa. Las cifras de Prensa Europea muestran que durante el 2000, el tabloide alemán era el de mayor tiraje con casi cuatro millones y medio de ejemplares vendidos.

Pero si de leer prensa del corazón se trata, Inglaterra se lleva todos los premios. Tres de sus diarios con mayor circulación se dedican a explotar este tipo de informaciones. Los números confirman que al público le gusta conocer la vida íntima de las celebridades, especialmente, los escándalos de la realeza.

The Sun es el caso más emblemático. Con tres millones y medio de copias vendidas diariamente, el periódico inglés está dentro de los “Top 5” de la Unión Europea. Desde hace seis meses, cuenta con una nueva directora, Rebekah Wade, quien le ha dado un tono más humorístico al periódico y que destaca las noticias bizarras.

Sin embargo, estos diarios han debido renovarse, ya que desde hace un par de años sus ventas comenzaron a caer. Según el Audit Bureau of Circulations, el también inglés The Daily Mirror bajó su número de ejemplares adquiridos a menos de dos millones diarios, lo que no le ocurría desde hace 70 años. Actualmente, sus números han remontado con la cobertura del reality show “Gran Hermano”.

Igual o más polémico, The National Enquirer se ha posicionado como el principal diario amarillista de Estados Unidos. Las acciones legales contra este tipo de medios son pan de cada día. Una de las más recientes se produjo a raíz de un artículo que aseguraba que el actor Ben Affleck, novio de la cantante Jennifer López, había tenido relaciones sexuales con una bailarina exótica.

Los recursos para conseguir este tipo de informaciones no tienen límites. En la misma demanda por difamación se le acusa al diario de haber pagado cien mil dólares a otra bailarina para sostener la historia.

(reportaje diario El Sur)

La palabra farándula viene del provenzal farandoulo y significa “profesión y ambiente de los actores”. Pero es una alusión al mundillo de la vida nocturna formado por figuras de los negocios, el deporte, la política y el espectáculo, lo que se viene primero a la mente al pensar en farándula.
El sociólogo Guillermo Sunkel sostiene que este tipo de periodismo no se destaca por sus conceptos, sino por las imágenes y sucesos que muestra. Más crítico es el periodista Alejandro Carreño, magíster en Comunicación y Semiótica al explicar que el periodismo farandulero es la degeneración del siempre noble periodismo de espectáculos. “La farándula, como una maleza verbal e icónica, se apoderó de los medios masivos de comunicación, sobre todo de la televisión, y se instaló en la conciencia de una sociedad que, ofreciendo como excusa la agotadora vida moderna, ha permitido que la estupidez, la vulgaridad y la pornografía solapada invadan los espacios íntimos del hogar”.

Noticia vs curiosidad

Maxwell McCombs, doctor en comunicaciones y un referente fundamental en el estudio de los medios, es enfático en precisar que “los medios publican o muestran más lo que a la gente le interesa que lo que es realmente importante”.
La periodista de SQP Jennifer Warner, pionera en este ámbito de periodismo reconoce que “los programas que dan vida a los escándalos, romances, peleas, destapes y diversas “yayitas” que salen a la luz, gatillan en que los “famosillos” suban sus bonos y en definitiva firmen jugosos contratos con los canales de televisión. La relación de los “famosos” con la farándula es simbiótica. Se sacan provecho mutuamente.
Pero no se trata de menospreciar esta área del periodismo que en el fondo busca la entretención o la distensión de un público cansado de ver en los medios los mismos enfoques de los problemas ciudadanos. En definitiva, el debate se centra en la calidad. Un tema importante si se toma en cuenta que definir “calidad” es subjetivo y difícil. Aspecto que tiende a ser definida no por su presencia, sino por su ausencia. “Todos reconocen cuándo no hay calidad en un medio”, explica un informe reciente de la Universidad de los Andes.
Programas como “SQP”, “En Portada”, “CQC” y los matinales han sido exitosos porque son una nueva forma de marketing para la industria del entretenimiento. Van a perdurar los que sean capaces de hacerlo de una manera seria y que le den un estilo diferente.

Ana Josefa Silva:
“No confundir espectáculo con farándula”

“Me molesta que se confundan términos como espectáculo y farándula, o se usen como sinónimos”, señala tajante la periodista Ana Josefa Silva, editora de espectáculo del vespertino La Segunda. Para ella el espectáculo es un sector del periodismo como lo es la política, economía o cultura y lo que cubre son las actividades de las personas que hacen teatro, televisión, cine, música, es decir todo lo vinculado con las artes y su exhibición masiva. “La farándula se ocupa de asuntos personales de gente que no necesariamente tiene o desarrolla una actividad ligada a las artes o al espectáculo, son “personajillos” que circulan o se exhiben en lugares de moda y que se transforman en conocidos ya sea porque los capta la televisión o porque son habitués de las páginas sociales”, explica la profesional.
-¿Cuándo comenzó a hablarse en el medio de la “farándula”?
-Fue a comienzos de los 90 cuando comenzó a llegar información desde Centroamérica, con encabezados bajo el nombre de farándula. En Chile nos hacía mucha gracia porque aún no se usaba el término. Dejé de trabajar en el matinal de TVN porque los comentarios de cine, ballet o teatro ya no era atractivos para el público. Y opinar sobre la vida de ciertas personas, no es lo mío. Se consagró un tipo de periodismo que se mantiene gracias a personajes que se dan cuenta que pueden tener sus 15 minutos de fama, solamente con el expediente de participar en un escándalo o de ventilar su vida íntima.
-Este tipo de periodismo es considerado por algunos como “periodismo basura”. ¿A qué apunta esta crítica profesional?
-Hay quienes señalan que para hablar sobre la ruptura matrimonial de un personaje en cuestión no se necesita estudiar periodismo. De alguna manera es efectivo, pero no se puede desconocer que hay profesionales que cubren este sector, por lo que hay que apuntar es a ser correcto en el manejo de las fuentes, precisos y rigurosos en la información que se maneja. Hay estilos y estilos. Unos cultivan ese periodismo basura basado en el rumor y en los desmentidos… Y hay otro que es más profesional.
-Este sesgo peyorativo que se le ha dado al periodismo de farándula no se da en otros países, como Argentina, España, o Estados Unidos.
-Nosotros estamos recién partiendo con este estilo de periodismo y nuestro carácter es más austero y sobrio. Aún se considera el concepto de ocio como algo negativo, mientras que en España hay guías muy bien hechas y muy completas acerca del tiempo libre, porque el público tiene conciencia que luego de trabajar es necesario un descanso de la mente y para eso esta este tipo de prensa “rosa o del corazón”, que es distensión y no desidia o pereza como lo vemos nosotros. El ocio, la entretención, el descano es algo muy serio e importante de la vida. Yo le encuentro algo de despreciable a este tipo de periodismo y tiene que ver con el tratamiento que se le da a la información. Porque si se frivoliza una noticia o se basa en rumores y es inexacta, ahí se hace daño.

El límite entre
lo público y lo privado

La gran pregunta es dónde termina lo público y dónde comienza lo privado.
Según señala a EL SUR la periodista y académica María José Lecaros, integrante del Consejo de Ética de los Medios de Comunicación, “no hay un límite preciso. Toda persona tiene vida íntima, privada y pública, pero es una sola vida personal, aquí está el desafío para el periodista”. El periodista debe dar a conocer las actuaciones públicas relevantes de las personas sin intrometerse en su vida privada. Pero, hay circunstancias excepcionales en las que se puede dar cuenta de la vida privada de las personas con dos condiciones, que ellas den su consentimiento y que la acción privada tenga relevancia social. Es decir que interesa -no por mera curiosidad- que el público la conozca.
-El derecho a la intimidad ¿es superior al derecho de informar?
-Más que plantearse en términos de límites, hay que plantear cómo se pueden coordinar ambos derechos. Pero, supuesto un caso verdaderamente límite, que me cuesta imaginar, prima el derecho a la intimidad.
-Se habla de la banalización de la televisión, en especial del periodismo de espectáculo. ¿Qué opinión le merece?
-En algunos casos se ha perdido el norte y se ha abandonado el buen periodismo de espectáculos. Se lo ha canjeado por algo parecido al chisme, al comentario malévolo, a la crítica sin fundamento, a la maledicencia. Puede parecer duro, pero en estos casos, no se hace periodismo sino -y cito a un autor- “eso que parece información, no es más que faena de comadres”. Sigue habiendo buen periodismo de espectáculo que apela a una audiencia inteligente y le da claves para entender mejor la oferta, para valorarla críticamente. A las personas le interesa lo que sucede y es importante para sus vidas. Quizá el error es que cierto periodismo da cuenta de lo irrelevante en tono de que es relevante y con un grado de proximidad que hace pensar a las personas que tiene que saber eso.
-¿Existe un buen periodismo de espectáculo o farándula que no bordee el límite de la morbosidad?
-El morbo nunca es buen periodismo. Sí, es válido el producir sensaciones duras o fuertes cuando el tema lo amerita. Pero el morbo es siempre exceso, es quedarse detenido en el detalle de una situación. El morbo hace que el público pierda el foco sobre la totalidad de un hecho. Desarrollar el morbo es lisa y llanamente desinformar.

Culpan a medios por demasiada cobertura de celebridades

Por PAUL BURKHARDT – NUEVA YORK – Agosto 04, 2007
AP

La mayoría de los estadounidenses creen que existe demasiada cobertura de los escándalos de las celebridades, y culpan a los medios noticiosos por la atención que se presta a los juicios y tribulaciones de las estrellas, indica un nuevo sondeo.

Cerca de nueve de cada 10 adultos dijeron que los escándalos de celebridades reciben “demasiada” cobertura noticiosa, de acuerdo con un sondeo nacional del Centro de Investigaciones para la Gente y Prensa. Sólo el 2% dijo que el tema recibe “poca” cobertura, y 8% dijo que los escándalos reciben la “cantidad correcta” de cobertura.

La encuesta también halló que 54% de quienes dicen que la cobertura de las celebridades es excesiva culpan a las organizaciones noticiosas. Cerca de un tercio de los encuestados responsabilizaron al público por prestar atención y 12% indicó que el público y los medios son los responsables.

“Es un poco sobre ‘qué fue primero, la gallina o el huevo podrido'”, dijo Jeff Jarvis, quien enseña periodismo en la City University, de Nueva York. “Ambos son culpables”.

El público atiza la demanda al leer y mirar programas sobre estrellas, mientras que los medios noticiosos compiten por la cobertura “hasta mucho después de llegar demasiado lejos”, agregó.

El sondeo halló que 12% del público siguió la noticia de la liberación de la cárcel de Paris Hilton, en junio, “más de cerca que ninguna otra”, de acuerdo con el sondeo.

Jarvis indicó que puede que baje la atención hacia los escándalos de las celebridades, pero no desaparecerá.

La información fue recabada del 22 al 30 de julio de una muestra nacional representativa de 1.027 adultos y tiene un margen de error de más o menos 3,5%, según el estudio.

Written by Marisol García

August 18, 2009 at 4:30 pm

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