Estilo y Narración II

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manifiesto de la palabra

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ANTONIO TABUCCHI

1. Existen varias formas de dictadura. En Italia estamos ante una Dictadura de la Palabra.

2. Porque la palabra es de oro. Y la posee una sola persona, un político que es al mismo tiempo el jefe de un Gobierno y el dueño de todos los medios de comunicación que transportan la palabra.

3. Italia sólo en apariencia pertenece a la democracia europea. En realidad es una forma de gobierno oriental a la manera de Heliogábalo. En noviembre del 2001, un semanario hizo un reportaje, a la manera de los semanarios de Heliogábalo, titulado Escritor, ¿por qué no hablas? Parece ser el caso de repetir la pregunta. Porque si eventualmente un escritor contradice el estruendo ensordecedor de las palabras de Heliogábalo, he aquí que de varios lados se alzan voces acreditadas elogiando el silencio. Son voces que dicen: el silencio es oro.

4. Pero el elogio del silencio no puede hacerse con palabras. Por coherencia debería hacerse en silencio. Quienes invocan el Silencio utilizan la Palabra. Incluso los escritores que elogian el silencio. ¿Pero a quién piden silencio quienes elogian el silencio? ¿Se lo piden acaso a Heliogábalo? ¿O a los pregoneros de Heliogábalo? ¿O a los mayordomos de Heliogábalo? ¿O a los centuriones de Heliogábalo? ¿O a las pantallas televisivas de Heliogábalo? ¿O a los bandos impresos de Heliogábalo? No. Os lo piden a vosotros, que habéis osado decir una palabra contra Heliogábalo y contra el imperio de palabras de Heliogábalo.

5. Porque en el Reino de Heliogábalo no sólo la palabra es de oro. También el silencio es oro.

6. Pero el proverbio dice que quien calla otorga.

7. La palabra es de oro, pero puede ser también de plomo. Se lee en el Evangelio que ciertos individuos utilizados por el Sanedrín usaban la ‘sica’ bajo la capa. La ‘sica’ era su instrumento de trabajo. Un puñal corto y afilado, de golpe mortal. Bajo la capa de sus programas y de sus periódicos, los agentes de Heliogábalo llevan palabras afiladas como ‘sicas’. Pum, pum, y estás muerto si no respetas el silencio. Palabras de plomo.

8. En el Reino de Heliogábalo se impone el silencio a golpes de pistola catódica.

9. Ojo: ¿que has dicho una palabra contra el Reino de Heliogábalo? El pregonero de Heliogábalo, en su programa televisivo, afirmará que estás de parte de los terroristas. Un golpe de pistola catódica disparado como el aguijón de una avispa. Avispa mortal.

10. Heliogábalo es feroz. Dispara. Y sobre todo ordena que se disparen pistolas catódicas. Me pregunto: ¿es justo callar ante las pistolas catódicas de Heliogábalo?

11. Cito de una enciclopedia médica: ‘Laringe: Órgano hueco semirrígido, formado por una serie de cartílagos unidos entre sí por ligamentos y músculos. Sus funciones principales son: 1) la respiración; 2) la fonación, es decir, la formación de sonidos, determinados por la contracción de los músculos llamados cuerdas vocales’.

12. La fonación, es decir, el habla, es la facultad con la que la Naturaleza (Dios, para quien lo prefiera) ha dotado a los hombres con el objeto de que se distingan de los animales. La palabra nos caracteriza como criaturas vivas y pensantes. Sin ella seríamos brutos. Y hechos no fuimos para vivir como brutos, tal y como quisiera Heliogábalo.

13. Porque el silencio mata, la palabra crea. En principio era el Verbo y el Verbo era la Vida. Y esto es el Evangelio.

14. Yo hablo porque existo. Cuando mi garganta esté llena de tierra dejaré de hablar. Entonces será el silencio. Me aguarda una eternidad de silencio, pero antes de que llegue el silencio eterno quiero usar mi voz. Mi palabra.

15. Yo hablo porque soy un escritor. La escritura es mi voz. Un escritor que no habla no es un escritor. No es nada. ¿Quieren llenar mi garganta de tierra? Se equivocan.

16. Pero vosotros también debéis hablar. Porque todos debemos hablar. Para eso nos hizo la Naturaleza criaturas humanas. Con que digáis un solo ‘NO’, Vuestra Naturaleza Humana quedará a salvo. Si permanecéis en silencio habréis llenado vosotros mismos Vuestra boca de tierra. No seréis más que unas orejas que escuchan las pistolas catódicas de Heliogábalo. Y eso es exactamente lo que Heliogábalo quiere de Vosotros.

17. ¿Estáis seguros de que queréis delegar las pocas palabras que en la vida tenéis que decir a los recaderos de Heliogábalo que cada día os hablan desde la prensa de Heliogábalo y desde los tubos catódicos de Heliogábalo?

18. Atención: Heliogábalo está preparando una ley gracias a la cual Vuestra boca estará llena de tierra y no seréis más que unas orejas listas para recibir los mensajes de Heliogábalo. Con esta ley, será simultáneamente Vuestro Jefe político y Vuestro Jefe espiritual. En el Reino de Heliogábalo tal estratagema viene eufemísticamente llamada ‘Ley sobre el conflicto de intereses’. En realidad es la ley del Silencio. Un silencio de tumba en el que sólo hablarán Heliogábalo, los mayordomos de Heliogábalo, los pregoneros de Heliogábalo, los sicofantes de Heliogábalo.

19. El Reino de Heliogábalo cumple un sueño previsto hace años en Italia por los compadres de Heliogábalo. Coged la lista de esos compadres, miráosla con atención, que quizás os topéis con alguna sorpresa. Y acaso con alguna sospecha. Porque éste es el momento de las sospechas.

20. Declaro abierta la era de la sospecha. Sospechad de todos, incluso de quien os invita a cantos de fraternidad, y sobre todo de los padres putativos. No todos son buenos carpinteros, y nunca se sabe a qué hijos pródigos pueden estar protegiendo.

21. El plan previsto hace años por los compadres de Heliogábalo se llamaba de otro modo, pero hoy podemos llamarlo ‘Plan de Resurgimiento de la Mordaza’. Una mordaza que garantiza el silencio.

22. Atención. El Reino de Heliogábalo está lleno de maestros. Pequeños maestros. Se hacen pasar por buenos maestros, pero son malos, muy malos. Y conminan a los escolares: .

23. Atención: El arte de callar ya lo conoció el Reino de Heliogábalo entre 1922 y 1945. Es una vieja práctica, típica de cualquier régimen. Se llama práctica de los enebros fragantes. En Italia, los Gramáticos de los enebros fragantes han empezado a dictar sus decálogos: ‘Esto es meritorio de literatura, esto no es meritorio’. Atención, esos Gramáticos son peligrosos: estableciendo arbitrariamente jerarquías enuncian un principio de censura. Y la literatura, por el contrario, es ancha como la Vida, y no exige carta de crédito alguna: en ella caben tanto el noble suicidio del joven Werther como los calzones remendados del travieso Gavroque, el Paraíso de Dante junto al pajarillo de Catullo, los Himnos a la noche de Hölderlin como los proverbios de los Malavoglia y la Oda a la zanahoria de Neruda. Porque, como dijo un gran poeta, todo vale la pena si el alma no es angosta. Y a eso sirve la Palabra: a decir que el alma no es angosta.

24. Me acuerdo de Caserio. Me acuerdo de Sacco y Vanzetti. Me acuerdo de Valpreda. Me acuerdo de Pinelli. Recuerdo todo lo que ha sucedido en Italia en la posguerra y también durante la guerra. Los repubblichini de Mussolini eran colaboracionistas de los nazis. Mataban y torturaban. Lo sé, lo sabe mi familia y tengo documentos. Quienes dicen que eran ‘muchachos de Saló’ que luchaban en cualquier caso por el honor de la Patria, mienten, sostienen una falsedad histórica. Es necesario contradecirles. Para contradecirles hay que hablar. Porque quien calla otorga.

25. Un semiólogo, hace años, ridiculizó a un pobre presentador de televisión que parecía haberse convertido en el dueño de las noches de los italianos, trazando su fenomenología. Y yo pregunto: ¿será posible que no haya ningún doctor, hoy, en el Reino de Heliogábalo, que pueda trazar una fenomenología de Heliogábalo? El material, desde luego, no falta, desde los numerosos gestos briosos de Heliogábalo a su foto-biografía en colores. Resultaría un trabajo algo más arriesgado, pero sin duda de gran utilidad para todos nosotros. ¿Hay alguien que posea las palabras apropiadas para decirlo?

26. Mandar al diablo a todos aquellos que aman apelarse al silencio o que se muestran pesimistas sería demasiado fácil. Por desgracia soy mucho más pesimista de lo que parece: soy un falso optimista. He leído a Voltaire mucho antes de esos revolucionarios que estaban en las barricadas haciendo una revolución que después no llegó. Perdonadme, soy un intelectual burgués. Llevo en el corazón la Palabra.

27. En Italia ya no se quiere meter tierra en la boca solamente a quienes usan todavía la Palabra, a los escritores. Se quiere llenar de tierra la voz de la Historia también.

28. Ha escrito el Grande Escritor de Praga: ‘Escribir significa dar un salto más allá del círculo de los asesinos’.

29. Ciudadanos: hablar significa dar un salto más allá del círculo de quien quiere estrangularos. Escribid. Hablad.

30. Ciudadanos del Reino de Heliogábalo que aún creéis en la Palabra. Os han asegurado que en el Reino de Heliogábalo hay un garante que para defenderos puede firmar o no firmar la Ley de Heliogábalo. Pero sólo Vosotros sois los garantes de vuestra voz, después de lo cual vuestra boca estará llena de tierra. Si el presunto garante firma la Ley de Heliogábalo (o una parecida), sólo os queda una cosa por hacer. Por eso hago un llamamiento, dirigido a Vosotros y a todos aquellos que creen todavía en la voz humana. Porque en principio era la Palabra. Heliogábalo quiere quedársela. Es responsabilidad vuestra no dejársela.

Llamamiento: Coged una fotografía tamaño carné, con vuestro nombre y dirección. Dibujad con un rotulador una mordaza sobre la boca de vuestra fotografía y mandádsela al presidente del Consejo de Europa (Consejo de Europa, Avenue de l’Europe, Palais de l’Europe, 67075 Strasburgo). No mandéis vuestra fotografía a quien no os ha servido de garante. Los centuriones de Heliogábalo dirían que no sois más que setecientos mil, como dijeron de la manifestación en la que erais tres millones el 23 marzo 2002 en Roma. Vosotros sois millones, millones de personas en el Reino de Heliogábalo amordazadas por Heliogábalo y por los garantes de Heliogábalo. Veamos lo que dirá la Europa Unida cuya Carta se funda sobre la libertad de Palabra. Hablemos, amigos, hablemos. Después vendrá el Silencio. En el

Reino de Heliogábalo, a 3 de abril de 2002.

*Antonio Tabucchi es escritor italiano. Este texto que anticipamos será publicado por la revista italiana Micromega en su próximo número. (Traducción de Carlos Gumpert)..

Written by Marisol García

February 24, 2010 at 4:42 pm

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