Estilo y Narración II

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errores habituales de Spanglish (cognates)

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A
“a nivel de” a escala de, en el ámbito, en el medio, en el contexto, equivalente a (o simplemente “en” o “para”)
absolutely not en absoluto
abstract resumen
(to) access acceder (NO “accesar”)
(to) acknowledge asentir, confirmar, acusar recibo
acknowledgement asentimiento, confirmación, acuse de recibo
actual real, efectivo (actual es “present” o “current”)
addition ampliación, suma, adición
adecúa adecua (acento en la e, no en la u; adecuar se conjuga como averiguar)
advice consejos (aviso es “warning”, “notice”)
affaire afer
agenda orden del día (agenda es “diary”)
aggressive audaz, dinámico, emprendedor
(to) allocate (space) asignar (espacio; NO “alocar”, ni “alocatear”)
(to) allocate (a variable) ubicar (una variable)
(to) annotate comentar (anotar es “to register”)
applet apli, programilla
application form solicitud
(to) apply solicitar, aplicar una función (pero NO “aplicar” para un puesto)
application form (formulario de) solicitud
appointment nombramiento
approximation (con frecuencia) enfoque, punto de vista o acercamiento, mejor que aproximación
argument discusión, argumento de función (en otro caso, argumento es “plot”)
arity grado
array formación (en América Latina, arreglo)
“asola” asuela
assessment evaluación (NO asesoría)
(to) assist ayudar (asistir es “attend”)
(to) assume suponer (NO asumir, que es aceptar un compromiso)
assumption supuesto, hipótesis
(to) attach adjuntar (un fichero), enlazar (con un servidor)
(to) attack a problem abordar un problema
(to) attend asistir (a una charla, por ejemplo)
authenticate autenticar
authentication autenticación
B
back-end dorsal (de un compilador, por ejemplo)
background segundo plano, fondo
backtracking retroceso
badge credencial
(to) balance equilibrar
bias sesgo, predisposición, preferencia
(to) bind ligar, enlazar, juntar, encuadernar
binding ligadura
bookmark marcador
(to) boot autoarrancar (NO “botar”), iniciar, arrancar
boot autoarranque, inicio, arranque
browser hojeador
built-in incorporado
buffer memoria intermedia, tampón, búfer, buffer
bug gazapo
burst ráfaga
bursty a ráfagas
C
byte-code código intermedio, código J (en el lenguaje Java)
cache antememoria, cache
calendar agenda, calendario
call for papers solicitud o petición de ponencias, comunicaciones o artículos,
callback retrollamada
cancel suprimir, cancelar, abortar
candid franco, sincero (NO cándido)
(to) capture (an idea or a notion) captar (no capturar)
capability tique, vale, credencial, aptitud, posibilidad, capacidad, permiso, autorización
carpet alfombra (carpeta es “folder” 🙂
(to) catch (a signal) atrapar (una señal)
(to) check comprobar, verificar, revisar (NO “chequear”)
check in registro
(to) click hacer clic
cluster grupo, conjunto, colección, racimo
collar cuello (collar es “necklace”)
command orden, mandato (NO “comando”)
“comparativa” comparación
compromise acuerdo, término medio (compromiso es “commitment”)
conductor revisor, cobrador (conductor es “driver”)
conference congreso (conferencia es “talk” o “long distance phone call”)
confrontation enfrentamiento (NO confrontar, que es cotejar)
consistent coherente, congruente, consecuente, compatible, conforme, … (NO consistente)
consistent with compatible con, de conformidad con, de acuerdo con
consists of consta de
constipated estreñido (estar constipado es “to have a cold”)
constraint restricción (NO “constricción”)
contention contienda
context clause cláusula de contexto
context-free grammar gramática independiente (NO libre) del contexto
controller controlador
convenient oportuno (conveniente es “a good idea”)
copias ejemplares (de un número de una publicación)
correctness corrección (NO “correctitud”)
court juzgado, tribunal (corte es donde viven los reyes)
(to) cover informar (NO “cubrir”)
credit crédito, mérito
crime delito (crimen es “murder”)
“cumplimentar” normalmente, rellenar o completar (formularios)
customized ajustable
D
daemon duende
data mining minería de datos
deadlock interbloqueo, abrazo mortal
dealer concesionario
debugger depurador
deception engaño (decepción es “disappointment”)
(to) decline rehusar, rechazar, no aceptar, decaer
(to) decode descifrar (NO decodificar, NI decifrar, NI descodificar)
decodificador descodificador
(to) decrypt descifrar (criptología, sin embargo, es correcto)
(by) default predefinido, predeterminado, prefijado, por omisión (NO por “defecto”)
degree título (NO grado)
delete eliminar, borrar, suprimir
deployment despliegue, implantación
(to) dequeue sacar de la cola, “descolar” (NO desencolar, que es despegar, quitar el pegamento o cola)
(to) disable inhibir (NO “deshabilitar”)
disclaimer limitación de responsabilidad
(to) discuss conversar, hablar, analizar, debatir, estudiar, discutir (esto es también “argue”)
“disgresión” digresión
disorder alteración, afección, enfermedad (NO desorden)
(to) display mostrar (NO “displayar” o “displayear”)
display mostrador, visor (de los relojes, calculadoras, etc), pantalla
diversion distracción, desviación (diversión es “fun”, “entertainment”)
domestic flight vuelo nacional, vuelo interno
dramatic drástico, espectacular, llamativo (rara vez dramático)
(clock) drift deriva (de o entre relojes)
drive accionamiento
driver manejador
(to) drop off desechar
E
editor redactor jefe (editor es “publisher”)
education enseñanza (educación es “politeness”, “manners”)
educational educativo (NO educacional)
e-mail correo e.
e-mail (message) mensaje (electrónico)
el presente … este …; el … actual
embedded empotrado, encastrado, incrustado, embutido, inmerso (NO embebido)
(to) emphasize recalcar, subrayar, resaltar, poner o hacer hincapié o énfasis (NO enfatizar)
“en base a” en función de, consecuentemente, en razón de, a partir de, basándose en …
(to) enable habilitar
(to) encrypt cifrar (criptología, sin embargo, es correcto)
(to) enqueue poner en (la) cola, “acolar”, “adcolar” (NO encolar, que es pegar con cola)
(to) enter introducir, poner (NO “entrar”)
entity ente (entidad es la esencia del ente)
(table) entry casilla, lugar, posición, fila, entrada (de tabla)
envy envidia (envío es “dispatch”)
evidence prueba (NO evidencia)
exclusive distinguido
(to) expire caducar
expiration date fecha de caducidad
(to) extend ampliar, añadir, extender
extension ampliación, añadido, adición, extensión
event suceso, acto, reunión (técnica… congreso, simposio, taller…), acontecimiento, notificación, evento (pero cuidado, que evento es, primordialmente, “suceso inesperado”)
eventually finalmente, tarde o temprano, irremediablemente (eventualmente es “by chance”, “possibly”, es decir, ‘!justo lo contrario!…)
exit salida (éxito es “success”)
extravagant derrochador (extravagante es “eccentric”, “odd”)
F
facilities prestaciones, servicios, instalaciones, medios, herramientas, dispositivos, mecanismos (rara vez, facilidades)
failure fallo
fair equitativo, justo
fairness equidad, justicia
fan in, fan out factor de ramificación (de entrada o de salida)
fault defecto, culpa (falta es “lack”, “mistake”)
fault-tolerant tolerante de fallos (no “a fallos”)
feature aspecto, característica, cualidad, peculiaridad, particularidad, rasgo, atributo, condición
floppy disk disquete
floppy disk drive disquetera
flowchart diagrama de flujo, flujograma, organigrama
(to) flush evacuar
font tipo (de letra) (NO “fuente”)
foreground primer plano, frente
(to) forward reenviar, redirigir
(message) frame trama (de mensaje)
(page) frame marco (de página; en memoria virtual)
freeware software libre (NO gratis)
front-end frontal (de un compilador, por ejemplo)
funeral entierro (funeral es “memorial service”)
G
gateway pasarela
gentle suave (gentil es “courteous”)
gracious cortés (gracioso es “funny”)
greedy ávido
H
handicap inconveniente
heap montón, cúmulo, montículo
highlighted resaltado, realzado
hoax bulo, camelo, falsa alarma, montaje, engaño, “bola”, tomadura de pelo
home page página frontal, portada, página base, inicial, principal, raíz
honest honrado (NO honesto, que es “de cintura para abajo”, el presidente de la RAE dixit 🙂
host anfitrión
hotlist lista de preferencias
hot line teléfono de asistencia, teléfono de emergencia
I
(to) ignore no hacer caso, descartar, soslayar, no tener en cuenta (ignorar es “not to know”)
(computer) imaging imagimática
(to) indent sangrar (NO indentar)
indentation sangrado, sangría
index índice de palabras
(to) index indexar, indizar
ingenious ingenioso (NO ingenuo)
(to) initialize iniciar (NO “inicializar”)
instance ejemplar, copia (instancia es “application (form)”)
instantiation creación de ejemplares o copias
(to) intend proponerse (intentar es “to try”)
interface (la) interfaz
intoxicated borracho (“intoxicado” es “suffering from food poisoning” o en casos graves simplemente “poisoned”)
intranet intrarred
illusion irreal (ilusión es “hope”, “dream”)
J
jetlag inadaptación horaria
jitter temblor (en tiempo real crítico)
jumper puente
J-code código J
K
kernel núcleo
L
large grande (de tamaño) (largo es “long”)
leap second segundo intercalar
lecture conferencia (lectura es “reading”)
legacy systems sistemas legados
library biblioteca (NO librería, que es bookshop)
(to) link enlazar
link enlace, vínculo, conexión, nexo
linker enlazador
liveness vitalidad, viveza
livelock interbloqueo activo
location lugar, ubicación (NO localización)
lock cerrojo
log historial, registro crónologico, bitácora, libro de registro
loop-back autoconexión
luxury lujo (lujuria es “lust”)
M
mailing envío por correo
mainframe gran ordenador, servidor corporativo, ordenador central
mandatory obligado (NO “mandatorio”)
marketing mercadotecnia
marshalling aplanado (“flattening”)
map correspondencia, asociación, asignación, representación
(to) map asociar (con), traducir (en), disponer (sobre), representar (como), asignar (a), proyectar (en), (NO “mapear”)
(to) match casar, concordar
media medios
media-rich rico en medios
meeting reunión (NO encuentro)
(group) membership filiación (del grupo)
membership (service) (servicio de) afiliación
minutes acta (también minutos)
misery tristeza (miseria es “poverty”)
(to) monitor supervisar, vigilar, controlar, guiar, dirigir
motorist conductor de coche (motorista es “motorcyclist”)
N
“nemónico” nemotécnico (sustantivo, nemotecnia)
netiquette ciberurbanidad, cibercortesía
networked reticular
nibble cuarteto (cuatro bits… un nibble es un little “bite” 🙂
(to) nominate designar, proponer (NO “nominar”)
nominated designado
nomination designación
notice anuncio (noticia es “warning”)
O
object-oriented mediante objetos, con objetos.
occurrence aparición (ocurrencia es chiste, comentario gracioso)
outline bosquejo, boceto, pinceladas
out of service no funciona, estropeado, parado (NO “fuera de servicio”)
overflow desbordamiento
(procedure) overloading (procedimientos) homónimos
P
panel (discussion) debate, mesa redonda
paper casi siempre, artículo (de revista) o ponencia (de congreso), NO “papel”
parents padres (parientes es “relatives”)
(to) pass aprobar (examen), pasar
(communication) party participante, parte, extremo
password contraseña
patch actualización, revisión, corrección
patron patrocinador (patrón es “pattern”)
pen-styles plumillas
“performancia” (según el contexto) prestaciones, rendimiento, actuación …
petrol gasolina (petróleo es “(crude) oil”)
piggybacking a cuestas (NO “lomo de cerdo”)
pin patilla, terminal, conector
pipe tubería
pixel píxel
play back pregrabado
plug and play enchufar y listo
policy regla, norma, plan, política
polinomial polinómico (NO polinomial)
(to) poll sondear, consultar
pool banco
(to) pop-up emerger
(to) port transportar, adaptar, portar
(a) port, porting (un) transporte, (una) adaptación, (un) porte
portability portabilidad, facilidad (que no “facility” 🙂 de transporte o adaptación
portable portable
(easily) portable portátil
“posicionar” colocar, ubicar
“posicionamiento” posición, colocación, ubicación, punto de vista, postura, actitud, pose.
(to) postpone aplazar, postergar
(to) preempt expulsar, desbancar, expropiar, desalojar
preemptive expulsivo/a
(to) pretend fingir (pretender es “to intend”, “to claim”)
(to) prevent impedir (NO prevenir)
privacy intimidad, discreción
(la) problemática (aunque acaba de admitirse por la Real Academia, mejor) postura, actitud, pose. X problemas
(to) preserve conservar (preservar es proteger, resguardar anticipadamente a una persona, animal o cosa de algún daño o peligro)
preservative conservante (NO preservativo 😉
(to) presume suponer
(to) proceed continuar
proceedings actas (de congreso)
(to keep a low) profile pasar desapercibido (NADA que ver con “perfil bajo”
programming in Ada programación en Ada (!ojo al gerundio sustantivado!)
(to) promote favorecer, promocionar, ascender, promover
(to) prompt apremiar
prompt apremio, invitación
prompt character carácter de apremio
proprietary de propiedad, registrado, como en “proprietary rights” (propietario es “proprietor”),
(to) prove demostrar (probar es “to taste”, “to try”)
proxy delegado, representante
“pulsar” oprimir, apretar
“publicitar” anunciar (“to publicize”)
pulse dialing marcado decádico
purpose fin, propósito
prime time horario estelar
Q
qualifications títulos (académicos) (calificación es “grade”)
quality assurance aseguramiento de la calidad
query consulta
question pregunta (NO cuestión, que es “topic” o “issue”)
R
rack bastidor
ralentizar mejor retardar
range campo, dominio (NO rango)
rapporteur narrador
rationale justificación razonada, “argumentario”
(to) realize darse cuenta, comprender, hacerse cargo de, (realizar, aunque suele ser mejor “to carry out”)
“recopilatorio” recopilación
(to) register anotar
(to) reify (icate) cosificar, reificar (?)
relocation reubicación, recolocación
“remarcable” notable, digno de mención, singular, extraordinario
(to) remember to do acordarse de hacer
(to) remember doing recordar cuando se hizo
repository repositorio, depósito, almacén, depositario
requirements requisitos (NO requerimientos)
record registro, anotación
(to) record registrar, anotar
(to) remove borrar, quitar, retirar, extraer, llevarse (NO remover, que es “to stir”)
removable (unit) (unidad) extraíble
reply respuesta (NO réplica)
report informe (NO “reporte”)
(to) report informar (NO “reportar”)
reset restauración
(to) reset restaurar
resignation dimisión (resignación también, depende del contexto)
(to) resume continuar (resumir es “to summarize”)
router encaminador, enrutador
(to) run (a program) ejecutar (un programa, NO correr un programa)
run-time tiempo de ejecución
S
save guardar (mejor que salvar)
scalability escalabilidad
scalable escalable
(to) scan escrutar, explorar, barrer, analizar, escudriñar
(a) scan (un) escrutinio, (una) exploración, etc.
scanner escáner (RAE), analizador léxico
scenario contexto, panorama, circunstancia (rara vez escenario)
script guión
scholar un estudioso (escolar es “schoolboy/girl”)
school of fish banco (NO escuela) de peces
seamless inconsútil, perfectamente integrado
search búsqueda
self-conscious vergonzoso, tímido (consciente es “responsible”, “conscious”)
seminar cursillo (normalmente, NO seminario)
sensible sensato (sensible es “sensitive”)
sender/receiver emisor/receptor
(to) search (data) buscar en (los datos)
(to) search for (data) buscar (datos)
serious grave, serio
(in) shambles destartalado
shareware software de libre evaluación
shell intérprete de órdenes, concha (en UNIX)
shock susto (choque es “crash”)
similarity similitud (NO similaridad)
site lugar, sitio, sede
skill destreza, conocimiento (práctico)
slot ranura
(table) slot casilla, lugar, posición, fila, entrada (de tabla)
smilies smilyes (el plural es una excepción)
sophisticated avanzado (sofisticado es falto de naturalidad, afectado, falso, complicado)
(to) sort ordenar
sponsor patrocinador
(to) sponsor patrocinar (NO “esponsorizar”)
sponsoring patrocinio
stand caseta
standard norma, estándar
standards normas, estándares
standby en reserva (o espera) activa, disponible
standing nivel
starvation inanición, hambruna
state of the art estado de la técnica, estado del arte, de la tecnología, o del desarrollo, avanzado, moderno, de avanzada tecnología
stranger desconocido (extraño es “strange people”, “weird”), forastero (extranjero es “foreigner”)
stub resguardo, cabo
(to) stop to do parar para hacer
(to) stop doing dejar de hacer
(to) succeed tener éxito (suceder es “to happen”)
subject asunto (no tema)
(to) substitute A by B sustituir A por B
(to) substitute A with B sustituir A por B
(to) substitute A for B sustituir B por A
(to) subsume incluir, englobar, contener, subsumir
summary resumen
“supervivir” sobrevivir
(to) support apoyar, mantener (soportar es “to bear/put up with”)
switch (of a program) opción
sympathetic compasivo (simpático es “nice”, “pleasant”)
T
table of contents índice
tailored a medida, adaptado
tentative (adjetivo) propuesta, posible, provisional (NO “tentativo”). Intentar también cambiar el verbo a “proponer”.
telecommute teletrabajo
tested probado (NO testeado)
thread hebra, flujo de control o flujo de ejecución
throughput productividad
timeliness puntualidad
time-out plazo (expirado)
topic cuestión, asunto (NO “tópico”, que es asunto manido, “cliché”, “common place”)
touch tone dialing marcado multifrecuencia
(to) trace rastrear (un programa)
traceability capacidad (o posibilidad) de rastreo, de seguimiento o de análisis
trackball bola de seguimiento (“seguibola”)
trustee fiduciario
tutorial cursillo
U
underflow agotamiento
unique único (en el mundo) (único es “only”)
user-friendly convivencial
utility utensilio, herramienta
V
(to) validate homologar, validar
validated homologado
validation homologación, validación
versus contra, frente a (en castellano, versus significa hacia)
“visionar” ver, revisar, presenciar
“visionado” imagen, visión, revisión
“visualizar” ver, mostrar (a menos que sea “representar mediante imágenes ópticas fenómenos de otro carácter” o “hacer visible lo que no puede verse a simple
vista”, o algo así.
W
watermark marca de agua, filigrana
weighted ponderado
WWW o Web (Multi)Malla Mundial ((M)MM)
X
X-window system sistema (de ventanas) X. Es singular, no plural.



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Written by Marisol García

March 4, 2010 at 12:44 pm

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diez errores frecuentes de revisores y traductores

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© 1996, Xosé Castro, Madrid (xose@xcastro.com)

Lista sumaria de errores con los que tropezamos con frecuencia traductores y revisores:

Oír y escuchar. Cada vez se usa más el segundo verbo con el sentido del primero. Como dice el lingüista Martínez de Sousa, para oír sólo es necesario tener oídos sanos, pero para escuchar, debe prestarse atención, debe “querer oírse”.
García Yebra lo resuelve al recordar una anécdota que le sucedió mientras daba una conferencia: «En cierto momento, se levantó una señora que estaba al fondo del aula y dijo “Señor García, aquí atrás no se le escucha”. García respondió: “Si han venido a la conferencia es porque me escuchan, lo que pasa es que no me oyen”. Estos son unos ejemplos de mal uso extraídos de la prensa española de esta semana: *Se escucharon unos disparos, *Podían escucharse voces supuestamente fantasmales.

El “tema“de siempre. Un viejo conocido de todos. La palabra tema se ha convertido en una muletilla que sustituye, en función del contexto, a estas palabras: problema, asunto, cuestión, duda, razón, esquema, proposición, etc.: *Los ministros tratarán el tema del paro (problema); *Ése es el tema: votar o no votar (dilema, cuestión). Hay que recordar, además, que cuando la palabra tema va en femenino, como en el refrán Cada loco con su tema, sólo puede referirse a una obstinación, manía u obcecación por algo.

El y/o. El lío, diría yo. No es raro leer en la prensa anuncios como este que recorté hace poco de un diario español: “Buscamos traductores y editores (sic) con dominio de inglés y/o francés”. Con independencia del barbarismo -más grave por tratarse de una agencia de traducciones- de llamar editores a los revisores, es obvio que sobra esa anglicada conjunción y/o (and/or), que debería ser una simple “o”. La connotación de la cópula española “o” no tiene un carácter tan excluyente como la inglesa “or”, es decir: si escribimos “inglés o francés” no excluiremos de la selección de candidatos a los traductores que sepan ambos idiomas.

Es por ello/esto… Por qué será que… Dos circunloquios. Como anécdota, recuerdo ahora que un dúo cómico español, llamado “Martes y Trece”, además de parodiar a Julio Iglesias, Rocío Jurado y a cualquier famoso que se pusiera a tiro, criticaban con mucho humor la forma de hablar de esta gente… y del resto. Hicieron de la frase “Es por ello” su lema durante un tiempo. También le dieron un buen repaso al abuso del “gerundio de boletín” (citado en un número anterior de Apuntes) durante una temporada en la que sólo se expresaban con gerundios: “Bueno, nosotros yéndonos que teniendo prisa, eh”.
Me he acordado de estos dos circunloquios que se encuentran con a veces en las traducciones porque estoy escuchando la canción “Eliminación de los feos” del Gran Combo de Puerto Rico, cuyo estribillo reza: “¿Y por qué será que los eliminan?”. Pues esta fabulosa canción se ahorraría un par acordes si dijeran “¿Y por qué los eliminan?”. Lo mismo le pasa a una canción del dúo Donato y Stefano en la que dicen “Es por eso que estando contigo, me siento como en verano”; con un “Por eso cuando estoy contigo…” bastaba.

Incluso, inclusive e incluido. Un error abundante en el lenguaje hablado. Los dos primeros son adverbios y proceden del latino inclusus, pero actualmente no significan lo mismo. “Incluso” significa “con inclusión, inclusivamente”, y “hasta, aun” cuando actúa como preposición: Incluso los hombres participaron; Le gustan los animales e incluso las plantas. “Inclusive” es un adverbio con un significado claro y único: “incluyendo el último objeto nombrado”: Debe elegir un número del 1 al 9, ambos inclusive; Desde la época de Felipe III a Carlos III inclusive. Inluido es el participio del verbo incluir y significa “algo que está contenido dentro de otra cosa”. Usos incorrectos: *Inclusive mi padre me lo advirtió; *Hay que tirarlos todos, inclusive el blanco.

Múltiple/s. Adjetivo abundante en traducciones técnicas del inglés que está desplazando a adjetivos españoles como varios, diversos, muchos, etc. Su empleo no es erróneo, pero lo cierto es que en español no tenemos por qué restringirnos a este único término. Es normal ver este tipo de frases en manuales de informática: Puede imprimir múltiples copias; El programa acepta múltiples formatos, etc. ¿Alguno de ustedes que está leyendo esto suele decirle, por ejemplo, a un compañero de oficina: “imprímeme múltiples copias”?
Además, cuando múltiple se convierte en un elemento compositivo, es decir, en el sufijo multi-, debe formar una palabra en singular con su correspondiente plural: multimillonario/s, multinacional/es. Formas incorrectas: *programa multiusos.

Honesto, honrado y sincero. Los que traducimos material destinado a televisión y teatro lo vemos muy a menudo: *Creo honestamente que no es para ti; *Seré honesta contigo: lo detesto; *Es una mujer honesta; siempre dice lo que piensa. En primer lugar, veamos qué dice el diccionario:

HONESTO, TA. (Del lat. honestus.) 1. adj. Decente o decoroso. |
2. Recatado, pudoroso. |
3. Razonable, justo. |
4. Probo, recto, honrado. |
5. Véase estado honesto.

El falso amigo inglés honest nos engaña con frecuencia. Poco tiene que ver ser sincero con ser decente o, por lo menos, ser sincero no es inherente a ser decente. Generalmente, los adjetivos sincero, franco, llano, directo o explícito pueden servirnos para traducir este adjetivo: Para serte sincero…; Te seré franco…; Francamente, no sé qué decir, etc. Respecto a otros contextos, es mejor ver qué dice el diccionario:
HONRADO, DA. (Del lat. honoratus.) 1. p. p. de honrar. |
2. adj. Que procede con honradez. |
3. Ejecutado honrosamente. |
4. fig. Véase barba honrada.

HONRADEZ. (De honrado.) 1. f. Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.
Como puede comprobarse, las definiciones de honrado y honradez coinciden con las de los términos ingleses honest y honesty. Nuestros términos honesto y honestidad, en cambio, se corresponden con modest y modesty.

Pasarse de la raya… inglesa. Este es uno de los errores que encuentro con mayor frecuencia en traducciones de inglés a español. La raya inglesa no existe como tal en español y dado que es una estructura foránea debe traducirse siempre por el equivalente que proceda: punto, coma, dos puntos o punto y coma. Ejemplos: The taste of victory – a fine wine (El sabor de la victoria: un buen vino). En los manuales técnicos también suele aparecer en párrafos en los que se dan instrucciones o describen elementos:
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Eficaz, eficiente y efectivo. El adjetivo effective es otro falso amigo, que no significa efectivo, sino eficaz o eficiente. Empleamos “eficaz” principalmente para seres inanimados y “eficiente” para seres animados, dado que la eficiencia es una virtud o facultad más propia de seres vivos.

Opcional y optativo. Los traductores de computación/informática principalmente hemos introducido el barbarismo opcional como equivalente de optativo en el habla, cuando no son sinónimos. Curiosamente, como ocurre en tantas otras situaciones del idioma, en distintos sectores se expresan de distinta manera cosas que son idénticas: así, mi hermano ha elegido dos asignaturas optativas (optional subjects), pero la definición de pantalla en Windows es opcional. Asimismo, si mi televisor se estropea, llamaré al Servicio de asistencia técnica, pero si se estropea mi Windows 95, tendré que llamar (al menos aquí en España) al departamento de Soporte técnico de Microsoft Ibérica. Paradójico.

Written by Marisol García

March 4, 2010 at 12:42 pm

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Errores ortotipográficos en la traducción al español

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© 1999, Xosé Castro Roig y Lucía Rodríguez Corral

Frecuencia de fallos en las traducciones Esta ponencia surgió a raíz de la frecuencia con la que se encuentran ciertos fallos de ortotipografía en traducciones al español, especialmente del inglés al español. Algunos traductores —o quizá todos nosotros en alguna ocasión— tomamos los signos de puntuación del texto original como delimitaciones físicas de nuestro trabajo. Por negligencia, cansancio o inexperiencia, constreñimos nuestra redacción a los límites impuestos por la estructura sintáctica del texto de origen: hablo de la división de párrafos, la estructura de la listas numeradas, el punto y seguido, los dos puntos, paréntesis, citas, etc. Para aquellos traductores que encasillan literalmente su traducción en la estructura de frases y párrafos del texto original, los nuevos programas de gestión de memorias de traducción (como Trados o Déjà Vú) no hacen más que empeorar las cosas porque estos emplean tales signos de puntuación como acotadores de segmentos, como unidad de medida al fin y al cabo. Bien es cierto que estos programas permiten variar estas medidas, pero son un obstáculo más para el traductor descuidado. La ortotipografía en la traducción Puede definirse la ortotipografía como «la materia que trata la correcta acentuación y puntuación de los textos, además de la correcta utilización de ciertos signos complementarios». Ausencia de documentación Sobre estas importantes cuestiones existen algunos buenos libros, pero no tantos como sería deseable, sobre todo en formato de vademécum o manual de consulta rápido para redactores, traductores y escritores. Disparidad de criterios En los últimos tiempos hemos asistido, creo yo, a un desprestigio de la ortografía, calificada por algunas personas (incluso insignes) como una materia caprichosa y de reglas algo aleatorias, quizá olvidando que la ortografía nace de la necesidad de diferenciar palabras, dar ritmo a las frases y facilitar la lectura; no fue impuesta por ninguna oscura organización sino que fue fruto de la necesidad lógica de redactores y lectores en el transcurso de los siglos. En general, las propuestas extremistas de simplificación de la ortografía (como sustituir la letra Q y la C, cuando es oclusiva, por K) suelen caer en el olvido pues «pecan de aquello de lo que se quejan»: intentar imponer unas reglas estrictas al idioma, que es propiedad y patrimonio de todos. La ortografía actual es más sencilla y precisa que la del siglo pasado y, seguramente, la de la próxima centuria siga la tradiciónRespuesta de la Academia La Real Academia debió de enterarse de que yo venía a dar una ponencia sobre este tema a San Luis, porque hace poco publicó la Ortografía de la lengua española, que me ha venido de perlas para documentar algunos de los puntos expuestos. La principal característica de este excelente y esperado manual es que es la primera Ortografía española consensuada por todas las Academias de la lengua española. En 45 minutos es difícil abarcar todos los puntos. El objetivo no es hablar tanto de cuándo se deben usar ciertos signos de puntuación (para lo cual, os remito a los libros que citaré al final) sino de cómo deben utilizarse. No pretendo dar todas las reglas ortográficas sino destacar sólo algunas en las que suelen cometer más errores los traductores. Mi intención es exponer algunos de los principales consejos prácticos para todo redactor, especialmente traductor, y que esta charla sirva como base para seguir aprendiendo y profundizando en el conocimiento de nuestra lengua. Comillas Existen tres tipos de comillas: las latinas o españolas («»), las altas o inglesas (“”) y las simples (‘ ‘). Las comillas típicas del español son las latinas o españolas (« »). Las altas o inglesas (” “) se emplean cuando se incluyen citas dentro de una frase ya entrecomillada con las primeras. Las comillas simples se utilizan para encerrar significados o aclaraciones sobre el sentido de un término o frase. Errores en las comillas:

1. Juan dijo: “Este “laburo” me tiene frito”.

2. Resolvió la cuestión ‘in situ’.

3. Fui a ver “La guerra de las galaxias”. Uso correcto: 1. Juan dijo: «Este “laburo” me tiene frito». 2. Resolvió la cuestión in situ. 3. Fui a ver La guerra de las galaxias. Letras mayúsculas Se suelen utilizar en títulos de libros (portadas), cabeceras de publicaciones (diarios…), siglas y en los verbos de contratos y documentos jurídicos o administrativos (EXPONE, SOLICITA). Como es obvio, la acentuación de las letras mayúsculas es exactamente igual que la de las minúsculas. En otros tiempos hubo dificultades técnicas que impedían acentuar adecuadamente las mayúsculas, pero eso no significa que la norma haya cambiado. Paradójicamente, a nadie se le ocurriría, por ejemplo, dejar de poner la diéresis al escribir lengüeta en mayúsculas. Hace años me uní a la apuesta personal de Alberto Gómez Font (del Departamento de Español Urgente de la Agencia efe): si alguien me muestra un libro de texto oficial de cualquier país hispanohablante en el que se diga que las mayúsculas no se acentúan, yo lo invito a unas cervezas. Las normas de estilo dictan que, cuando hay frases en mayúsculas dentro de un párrafo, deben emplearse las versalitas (small caps) y no las mayúsculas. Errores mayúsculos:

1. La Ciudad Y Los Perros, de Vargas Llosa.

2. Alvaro llegó de Africa el viernes pasado.

3. Lo leí en El Heraldo De Córdoba. Uso correcto:

1. La ciudad y los perros, de Vargas Llosa.

2. Álvaro llegó de África el viernes pasado.

3. Lo leí en El Heraldo de Córdoba. Otro error no citado: en los contratos estadounidenses (especialmente en los contratos de licencia de programas informáticos) es habitual usar las mayúsculas para destacar los párrafos más importantes de un contrato. Esto no es propio en español, donde se prefiere usar la negrita o aplicar otro estilo diacrítico distinto de las mayúsculas. Siglas y acrónimos Las siglas se forman con las letras iniciales de las palabras y no tienen por qué formar una palabra pronunciable: OTAN, FMI, CD-ROM, etc. Se escriben siempre en mayúsculas y, generalmente, sin puntos, especialmente cuando pasan a formar palabras (acrónimos): láser, inri, Mercosur… Los acrónimos son, pues, palabras formadas a partir de siglas, que tienden a escribirse en minúsculas y a las que se aplica las normas de acentuación y formación de plural normales en otras palabras. Las siglas forman plural por duplicación de sus letras. Un caso típico es el de EE. UU., sigla empleada en varios países para designar los Estados Unidos de América, que debe escribirse con un espacio entre ambos pares de letras. Estrictamente, EE. UU. es una sigla en plural y por eso debe llevar punto abreviativo y espacio, como FF. CC., CC. OO., RR. HH., SS. MM. No está de más recordar que, tanto en español como en inglés, es incorrecto formar el plural de las siglas añadiendo un apóstrofo seguido de s, a pesar de que es un uso muy extendido. Errores de las siglas:

1. CD-Rom.

2. EE.UU., E U A, f.f.c.c., etc.

3. CD-ROM’s.

Uso correcto:

1. CD-ROM.

2. EE. UU., EUA, FF. CC., etc.

3. Los CR-ROM, unos CR-ROM o, en todo caso, CD-ROMs (véanse las excepciones personales, a continuación).

Aunque la formación de plural en las siglas que acabo de explicar sea la normativa, los traductores técnicos sabemos que esto es imposible de cumplir en diversos contextos. La proliferación de siglas para designar elementos y objetos en documentos técnicos nos fuerza, en algunos casos, a utilizar plurales de siglas porque no es posible añadir un artículo que aclare el número del sustantivo (las TRFU, unas TRFU). En esos casos, yo soy partidario de saltarme la regla académica —dada la extensión que tendrían nuestras traducciones si lo hiciéramos— y agregar una s minúscula al final de la sigla para formar el plural (TRFUs).

Excepciones personales:

1. Este módulo está compuesto de: TRFUs, HRTOs y FSTs

La raya Se usa, principalmente, para indicar oraciones incidentales e indicar aperturas de parlamentos en diálogos. Errores de la raya: 1. Son dos ciudades — Roma y Venecia. 2. La traducción — Una ciencia empírica 3. Come—dijo ella—o llegaremos tarde. 4. Disquete—soporte de almacenamiento… 5a. Me temo -comentó Juan- que da igual. 5b. Me temo –comentó Juan– que da igual. Uso correcto: 1. Son dos ciudades: Roma y Venecia. 2. La traducción, una ciencia empírica. 3. Come —dijo ella— o llegaremos tarde. 4. Disquete: soporte de almacenamiento… 5a y 5b. Me temo —comentó Juan— que da igual. En el primer ejemplo se ilustra un uso anglicado de la raya. En inglés, este signo se emplea a menudo dentro de un párrafo sin que se corresponda con otra raya de cierre. En esos casos, debe traducirse por el signo de puntuación en español que corresponda: dos puntos, punto y coma, raya (doble), coma, paréntesis, etc. Veamos ahora el segundo ejemplo: es muy común el uso de la raya en inglés para separar títulos, oponer el número de un capítulo a su título (Capítulo 1—Configuración) cuando en español es más propio usar otros signos (dos puntos, coma, punto y coma…). En el tercer ejemplo, se observa que la raya de apertura debe ir unida a la palabra que precede e ir a su vez precedida de un espacio y, la raya de cierre, debe ir unida a la última letra y seguida de un espacio. Es decir, se intercala en una frase igual que los signos de interrogación y exclamación. Otra forma anglicada (cuarto ejemplo) es la del uso de la raya como equivalente directo de los dos puntos en glosarios, listas de palabras, listas de descripciones, etc. La raya se escribe, en Windows, pulsando Alt+0151 en el teclado numérico. Nunca debemos usar el guión o un guión duplicado como sustitución de la raya (ejemplos 5a y 5b). El guión

El guión se usa para separar palabras compuestas (p. ej., argentino-chileno) y dividir palabras al final del renglón.

En inglés hay una tendencia a utilizar guiones que nosotros no debemos calcar en español. En ocasiones, en nuestro idioma, el guión separa más que une. Para que una palabra sea válida en español, no hace falta que esté en el diccionario, basta con que haya sido creada ateniéndose a las reglas correctas de formación de vocablos. Así, rellamar, rehabituar, etc. son palabras correctas que no se encuentran en algunos diccionarios y que en español no necesitan guión, aunque sus equivalentes en inglés puedan llevarlo. Obviamente, quedan incluidas en esta regla expresiones, perífrasis y sustantivos formados con guión en inglés, pero que no llevan guión en español: previously-approved changes, easy-to-read manual, 2- or 3-hourErrores del guión: co-ordinar, ex-presidente, re-llamar, El signo menos (–) Es un signo más corto que la raya (—) y más largo que el guión (-). Tiene la misma anchura que el signo más (+) y otros signos aritméticos. Es conveniente usarlo cuando se escriben números, fórmulas u operaciones aritméticas pues tiene la misma anchura que ellos. El signo menos se obtiene pulsando Alt+0150 en el teclado numérico (en Windows). Ejemplos:

1. Separación de fechas:

    • Juan Rulfo (1918–1986) fue un gran… (el guión puede llegar a verse muy pequeño, especialmente si se emplean letras de anchura no proporcional).

2. Intervalos de páginas o numeraciones:

    • Págs. 2–25, 2–14…

3. Números negativos y operaciones aritméticas:

    • –5 ºC, –2000 pesos, 4 ÷ 2 × 6 = 12

Signos (I) El signo & se llama et, no ampersand, que es su nombre inglés (derivado de ‘and per se and’). Su forma es, de hecho, la de la conjunción latina et (j ) convertida en un solo signo. En español tiene poco uso porque su función, ser una cópula breve, nunca podrá superar la brevedad de la conjunción española y. No es cierto que su uso sea anglicado, aunque el español resurgió con fuerza por influencia del inglés (por ejemplo, en nombres de empresas como Goodman & Sons). Antiguamente, la abreviatura de etcétera se escribía &c. o j c. de ahí que alguna gente, por confusión (incluso en algunos escritos de la Academia) diga que tal signo se llama etcétera. Signos (II) La barra sirve, entre otras cosas, para separar fechas; también tiene una función preposicional en algunas unidades de medida combinadas. En inglés es habitual escribir ciertas unidades de medida combinadas con este formato: mph (miles per hour), gpm (gallons per minute). En español debemos usar la barra.

Ejemplos de la barra:

1. Fechas: 2/1993, 19/5/84, 19/V/94

2. Unidades de medida:

    • km/h y no mph
    • m/s y no mps

Signos (y III) El signo # se puede llamar ‘número’ o ‘cantidad’. Y digo «se puede» porque es un signo inglés, aunque muy utilizado en muchos países hispanohablantes (llamado gato en México porque recuerda al juego que en España denominamos Tres en raya). Lo cierto es que, en general, en español se prefiere el uso de abreviaturas como núm. o n.º. En algunos países hispanohablantes no se entiende este signo como equivalente de la palabra número, así que debemos evitar su uso si nuestra traducción va destinada a varios países de habla hispana:

1. Pieza n.º 5 y no pieza #5.

2. N.º tel. y no # tel. Abreviaturas y unidades de medida Las abreviaturas se distinguen de las unidades de medida en varios aspectos. La principal diferencia entre abreviaturas y unidades de medida es que aquellas llevan siempre un punto abreviativo que indica, precisamente, su carácter de palabra abreviada. Otra diferencia es que sólo las abreviaturas pueden formar plural. Las unidades de medida son de número invariable. Asimismo, las abreviaturas admiten mayúscula, si es que su posición en la frase así lo precisa, mientras que las unidades de medida siempre van en minúscula. Ejemplos de abreviaturas y unidades de medida:

1. Recorrió varios kms. hasta llegar.

Aunque las abreviaturas deben utilizarse únicamente cuando sea necesario por problemas de espacio (no es un recurso estilístico recomendable), podemos abreviar, dentro de un texto, como en este caso, una unidad que tiene su propio signo. Hablamos de kilómetros, pero lo tratamos como sustantivo, no como unidad de medida.

2. Tels. y faxes.

En este ejemplo se observa una abreviatura (que se distingue por el punto abreviativo) en plural. Como ya se ha señalado, las unidades de medida son de número invariable.

3. P.º, 1.ª, M.ª (no Ma.), 1.er

Ciertas palabras y números pueden abreviarse haciendo uso de letras en voladita. Generalmente, no más de tres. En algunos países, por influencia del inglés, se abrevian palabras comunes (como María o número) con la forma inglesa: inicial mayúscula, vocal y punto. No es lo habitual en español. Cuando la letra en voladita va subrayada, no hace falta el punto abreviativo: 1a.

4. n.º , núm. pero no No. o #.

Cuando se abrevia usando una letra en voladita también hay que incluir el punto abreviativo. Las abreviaturas, como cualquier otra palabra, van en mayúsculas o minúsculas, según si están dentro del texto o al principio de una frase. Hay cierta costumbre (por influencia del inglés) de calcar la abreviatura de la palabra número.

5. km/h, m/min, 20 kg, 12 kB, 10 MB

6. 12 h, 14 min

7. Bar más cercano: 5 m Las unidades de medida de los tres últimos ejemplos no llevan punto. El punto

Debe tenerse cuidado al combinarlo con ciertos signos de puntuación: ( ), «», ¡!, ¿?, …

Las Academias han sorprendido a propios y extraños al indicar en su nueva Ortografía que el punto debe ir siempre fuera de las frases entrecomilladas, de paréntesis y otro tipo de acotaciones. Otros autores recomiendan usar el punto dentro de esos signos cuando la frase no es subordinada.

Después de los signos de admiración e interrogación nunca se pone punto porque se entiende que está incluido en el signo. Lo mismo ocurre con los puntos suspensivos, que se explican a continuación. Puntos suspensivos Se obtienen pulsando ALT+0133 en Windows, de modo que ocupan el mismo espacio que un carácter y no corremos riesgos de que se alteren al darle formato al documento. Siempre son tres puntos seguidos y sin espacios intermedios; solo tres. Ejemplos de puntos suspensivos:

1. Tú, yo, la luna, el sol, tus ojos…

Sirve para omitir intencionadamente una parte del discurso, sugerir un final impreciso, denotar el paso del tiempo entre expresiones.

2. Su mujer […] una santa y él […] un tarado Cuando los usamos para indicar que se ha omitido parte del texto lo habitual es ponerlos entre corchetes y, a veces, aun entre paréntesis. 3. … y se fue, como una ola. Si una frase empieza con puntos suspensivos para sugerir un principio truncado, debe introducirse un espacio entre el signo y la primera palabra. Hay que tener cuidado de no abusar de este signo; ese efecto de imprecisión que transmite puede dar la sensación de que el que lo escribe parece no tener nada claro en su redacción. El otro día leí un mensaje en el que la autora empleaba 15 veces este signo. No sabía si afirmaba o dudaba hasta de su sombra. Vocablos latinos A veces se mete todo el idioma latino en un solo saco, pero a la hora de escribir ciertos vocablos, debemos diferenciar los vocablos latinos aceptados en nuestra lengua (españoles, por tanto) de los latinismos, considerados expresiones de una lengua extranjera en la nuestra. Aquellos se escriben en redonda y se rigen con las reglas de acentuación del español. Estos se escriben en cursiva. El inglés ha suscitado la confusión en algunos traductores despistados. Así, asistimos a la llegada de anglicismos ocultos tras una máscara latina. Es el caso de status quo (statu quo), versus (contra, frente, comparación; generalmente abreviado como vs.), memorandum (palabra normalmente abreviada como memo y que debe traducirse en muchos casos —no siempre— como nota, circular, indicación, pues un memorándum suele ser algo más formal en español). Esta última palabra resulta graciosa. Hace poco vi un programa informático que ofrecía, literalmente, «una función para memos», vamos, que permitía escribir notas para recordar ciertas tareas. Algo insultante, si lo leemos así, pero muy práctico. Memo debía de ser el traductor y el que aprobó la traducción. Ejemplos:

1. Vocablos latinos españoles: in situ, ad líbitum, currículum, a posteriori, prima facie, motu proprio, sub júdice, grosso modo…

2. Latinismos y giros: Alea jacta est, do ut des, Aquila non capit muscas, etc. Vocablos extranjeros Ocurre lo mismo que con los vocablos latinos. Hay ciertos extranjerismos ya integrados en español y adaptados a nuestra escritura, aunque a veces, la pronunciación adaptada se parezca al original lo que un huevo a una castaña, como en el caso de búnker, bumerán, bungaló o elite (que la mayoría escribe élite y así se quedará). Luego están los extranjerismos de nuevo cuño. La Academia aconseja dejarlos en cursiva y sin acentuar si aún no han sido adaptados. En el caso de la palabra marketing, la Academia prefiere dejarla escrita como en inglés (en redonda pues ya la reconoce, aunque aconseja, como es lógico, el uso de mercadotecnia), pero algunos hablantes la acentúan aplicándole las normas de acentuación (márketing). Ejemplos:

1. El impeachment es un proceso que…

2. Viajé a Nueva Escocia y luego a Misuri.

3. Hablar con anglicismos suena cool.

4. Márketing frente a márquetin.

Written by Marisol García

March 4, 2010 at 12:23 pm

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diez errores frecuentes de traductores

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© 1996, Xosé Castro, Madrid (xose@xcastro.com)

Lista sumaria de errores con los que tropezamos con frecuencia traductores y revisores:

Oír y escuchar. Cada vez se usa más el segundo verbo con el sentido del primero. Como dice el lingüista Martínez de Sousa, para oír sólo es necesario tener oídos sanos, pero para escuchar, debe prestarse atención, debe “querer oírse”.
García Yebra lo resuelve al recordar una anécdota que le sucedió mientras daba una conferencia: «En cierto momento, se levantó una señora que estaba al fondo del aula y dijo “Señor García, aquí atrás no se le escucha”. García respondió: “Si han venido a la conferencia es porque me escuchan, lo que pasa es que no me oyen”. Estos son unos ejemplos de mal uso extraídos de la prensa española de esta semana: *Se escucharon unos disparos, *Podían escucharse voces supuestamente fantasmales.

El “tema”de siempre. Un viejo conocido de todos. La palabra tema se ha convertido en una muletilla que sustituye, en función del contexto, a estas palabras: problema, asunto, cuestión, duda, razón, esquema, proposición, etc.: *Los ministros tratarán el tema del paro (problema); *Ése es el tema: votar o no votar (dilema, cuestión). Hay que recordar, además, que cuando la palabra tema va en femenino, como en el refrán Cada loco con su tema, sólo puede referirse a una obstinación, manía u obcecación por algo.

El y/o. El lío, diría yo. No es raro leer en la prensa anuncios como este que recorté hace poco de un diario español: “Buscamos traductores y editores (sic) con dominio de inglés y/o francés”. Con independencia del barbarismo -más grave por tratarse de una agencia de traducciones- de llamar editores a los revisores, es obvio que sobra esa anglicada conjunción y/o (and/or), que debería ser una simple “o”. La connotación de la cópula española “o” no tiene un carácter tan excluyente como la inglesa “or”, es decir: si escribimos “inglés o francés” no excluiremos de la selección de candidatos a los traductores que sepan ambos idiomas.

Es por ello/esto… Por qué será que… Dos circunloquios. Como anécdota, recuerdo ahora que un dúo cómico español, llamado “Martes y Trece”, además de parodiar a Julio Iglesias, Rocío Jurado y a cualquier famoso que se pusiera a tiro, criticaban con mucho humor la forma de hablar de esta gente… y del resto. Hicieron de la frase “Es por ello” su lema durante un tiempo. También le dieron un buen repaso al abuso del “gerundio de boletín” (citado en un número anterior de Apuntes) durante una temporada en la que sólo se expresaban con gerundios: “Bueno, nosotros yéndonos que teniendo prisa, eh”.
Me he acordado de estos dos circunloquios que se encuentran con a veces en las traducciones porque estoy escuchando la canción “Eliminación de los feos” del Gran Combo de Puerto Rico, cuyo estribillo reza: “¿Y por qué será que los eliminan?”. Pues esta fabulosa canción se ahorraría un par acordes si dijeran “¿Y por qué los eliminan?”. Lo mismo le pasa a una canción del dúo Donato y Stefano en la que dicen “Es por eso que estando contigo, me siento como en verano”; con un “Por eso cuando estoy contigo…” bastaba.

Incluso, inclusive e incluido. Un error abundante en el lenguaje hablado. Los dos primeros son adverbios y proceden del latino inclusus, pero actualmente no significan lo mismo. “Incluso” significa “con inclusión, inclusivamente”, y “hasta, aun” cuando actúa como preposición: Incluso los hombres participaron; Le gustan los animales e incluso las plantas. “Inclusive” es un adverbio con un significado claro y único: “incluyendo el último objeto nombrado”: Debe elegir un número del 1 al 9, ambos inclusive; Desde la época de Felipe III a Carlos III inclusive. Inluido es el participio del verbo incluir y significa “algo que está contenido dentro de otra cosa”. Usos incorrectos: *Inclusive mi padre me lo advirtió; *Hay que tirarlos todos, inclusive el blanco.

Múltiple/s. Adjetivo abundante en traducciones técnicas del inglés que está desplazando a adjetivos españoles como varios, diversos, muchos, etc. Su empleo no es erróneo, pero lo cierto es que en español no tenemos por qué restringirnos a este único término. Es normal ver este tipo de frases en manuales de informática: Puede imprimir múltiples copias; El programa acepta múltiples formatos, etc. ¿Alguno de ustedes que está leyendo esto suele decirle, por ejemplo, a un compañero de oficina: “imprímeme múltiples copias”?
Además, cuando múltiple se convierte en un elemento compositivo, es decir, en el sufijo multi-, debe formar una palabra en singular con su correspondiente plural: multimillonario/s, multinacional/es. Formas incorrectas: *programa multiusos.

Honesto, honrado y sincero. Los que traducimos material destinado a televisión y teatro lo vemos muy a menudo: *Creo honestamente que no es para ti; *Seré honesta contigo: lo detesto; *Es una mujer honesta; siempre dice lo que piensa. En primer lugar, veamos qué dice el diccionario:
HONESTO, TA. (Del lat. honestus.) 1. adj. Decente o decoroso. |
2. Recatado, pudoroso. |
3. Razonable, justo. |
4. Probo, recto, honrado. |
5. Véase estado honesto.

El falso amigo inglés honest nos engaña con frecuencia. Poco tiene que ver ser sincero con ser decente o, por lo menos, ser sincero no es inherente a ser decente. Generalmente, los adjetivos sincero, franco, llano, directo o explícito pueden servirnos para traducir este adjetivo: Para serte sincero…; Te seré franco…; Francamente, no sé qué decir, etc. Respecto a otros contextos, es mejor ver qué dice el diccionario:
HONRADO, DA. (Del lat. honoratus.) 1. p. p. de honrar. |
2. adj. Que procede con honradez. |
3. Ejecutado honrosamente. |
4. fig. Véase barba honrada.

HONRADEZ. (De honrado.) 1. f. Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.
Como puede comprobarse, las definiciones de honrado y honradez coinciden con las de los términos ingleses honest y honesty. Nuestros términos honesto y honestidad, en cambio, se corresponden con modest y modesty.

Pasarse de la raya… inglesa. Este es uno de los errores que encuentro con mayor frecuencia en traducciones de inglés a español. La raya inglesa no existe como tal en español y dado que es una estructura foránea debe traducirse siempre por el equivalente que proceda: punto, coma, dos puntos o punto y coma. Ejemplos: The taste of victory – a fine wine (El sabor de la victoria: un buen vino). En los manuales técnicos también suele aparecer en párrafos en los que se dan instrucciones o describen elementos:
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Cuadro de diálogo Imprimir. Elija las opciones que desee y haga clic en Aceptar para imprimir el documento.

Eficaz, eficiente y efectivo. El adjetivo effective es otro falso amigo, que no significa efectivo, sino eficaz o eficiente. Empleamos “eficaz” principalmente para seres inanimados y “eficiente” para seres animados, dado que la eficiencia es una virtud o facultad más propia de seres vivos.

Opcional y optativo. Los traductores de computación/informática principalmente hemos introducido el barbarismo opcional como equivalente de optativo en el habla, cuando no son sinónimos. Curiosamente, como ocurre en tantas otras situaciones del idioma, en distintos sectores se expresan de distinta manera cosas que son idénticas: así, mi hermano ha elegido dos asignaturas optativas (optional subjects), pero la definición de pantalla en Windows es opcional. Asimismo, si mi televisor se estropea, llamaré al Servicio de asistencia técnica, pero si se estropea mi Windows 95, tendré que llamar (al menos aquí en España) al departamento de Soporte técnico de Microsoft Ibérica. Paradójico.

Written by Marisol García

February 24, 2010 at 4:52 pm

fastidiosos y muy embarazados

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Por Javier Marías

Leo en un diario que la Editorial Gredos ha sacado un Diccionario de falsos amigos. Inglés-Español, de más de quinientas páginas y que, por consiguiente, cuesta un riñón o los dos. No he visto el libro, pero, a poco bien que esté hecho, debería convertirse en una obra de consulta imprescindible para cuantos escriben, traducen, trabajan en prensa, radio o televisión, y casi para cualquiera que aún prefiera hablar un castellano correcto y sin excesivas contaminaciones. Porque, al galopante paso que vamos, corremos el riesgo (o es ya más que eso) de decir absurdos y sandeces sin parar, y además superfluos. Se llama “falsos amigos” a las palabras que, por ser muy parecidas en distintas lenguas, o por tener una etimología u origen común, inducen a fácil error, haciendo creer a los hablantes de un idioma que significan lo mismo en el otro, cuando no es así.

La cantidad de falsos amigos que ya se han colado al español actual, sobre todo desde el inglés, es monstruosa. No hay telediario ni periódico que no contenga unos cuantos, y desde hace tiempo. No es que yo sea un gran purista, y si un día desapareciera el castellano no me rasgaría ni el pañuelo por ello: significaría que ya no era necesario, y torres más altas —como el latín– han caído. Y la perspectiva de que un día mis propios escritos no los entendiera nadie más que en traducción (en el improbable supuesto de que alguien quisiera leerlos en los venideros tiempos), no habría de arrancarme un solo pelo: por tal vicisitud han pasado autores como Virgilio, Tácito, Propercio, Suetonio y Tito Livio, a cuyas suelas de sandalias ya querríamos llegarles cuantos nos dedicamos hoy a juntar palabras. Tampoco me parece trágico que los vocablos muden con el tiempo de significado, y puede que, por esa invasión de falsos amigos y del inglés en general, en el futuro muchas de nuestras palabras quieran decir efectivamente lo que sus similares en la lengua de Elton John ya quieren decir. Pero todavía no es así, y mientras así no sea, qué quieren, mis ojos y oídos se duelen cada vez que asisten a una utilización falsaria o imbécil de nuestro léxico. Y encima compruebo cómo incurren en esos perezosos deslizamientos semánticos no sólo los apresurados periodistas y los deficientes traductores de diálogos cinematográficos, sino también los escritores más pretenciosos y los traductores literarios más respetables y veteranos. Y esto ya es muy grave.
En fin, estoy harto de que “los Estados Unidos ignoren las protestas chinas”, cuando tal cosa resulta imposible y lo que hacen es desoírlas o hacer caso omiso. De que un político se sienta “muy embarazado” ante tal o cual situación —es decir, incomprensiblemente “muy preñado”—, en vez de violento o desazonado. De que Bush Jr. sea “muy fastidioso”—cosa que por lo demás es, sobre todo para los reos de su país— cuando el contexto indica que es más bien meticuloso o quisquilloso. De que las tiendas de discos tengan una sección de “tributos” cuando en las obras así llamadas nadie paga nada a nadie, sino que unos intérpretes rinden homenaje a otro o a un compositor. De que los niños actuales “pretendan ser vaqueros o indios”, en vez de fingirlo o hacer como que lo son. De que haya individuos acusados formalmente de tal o cual “ofensa” y no de delitos, como es natural. Siempre me sobresalto al enterarme de que las embajadas y los organismos diversos han sido al parecer militarizados y están llenos de “oficiales”, cuando lo cierto es que aún albergan funcionarios. También me extraña que las personas, cuando están agobiadas o hasta las narices, pidan que las “dejen solas”, cuando en español uno pedía siempre que se lo dejara en paz. Es raro, asimismo, que haya tantos individuos “quietos” aunque uno vea que no paran, por mucho que estén callados. Me preocupa que se “arreste” a la gente en plena calle, como si viviéramos todos en el ejército, y que ya no se la detenga nunca. Es raro que tantos se sientan hoy en día “miserables”, y no desdichados o desgraciados, que es lo que en verdad se sienten en inglés con aquella palabra. Y, en cambio, veo que hay sujetos que sufren “desgracia” frente a acontecimientos o sinsabores que más bien les traen descrédito o deshonra o son un ultraje. También me asombra la cantidad de “vejaciones” padecidas por los turistas, que sin duda exageran al llamar así a lo que sólo son contratiempos. No me explico que en el cine, el teatro y los conciertos haya siempre una “audiencia” (como si la diera el Papa), y no público o espectadores, como antiguamente. Ni que haya tantos deportes “dramáticos”, cuando más bien se diría que son espectaculares. Y no entiendo que a los “arrestados” los lleven ante la “corte” —en países sin monarquía—, de la que pueden salir “convictos”, y no ante un tribunal que acaso vaya a condenarlos para mal de su reputación, que no de su “carácter”.

Me temo que podría seguir así varias semanas (y no lo descarto, si se me solicitare). Por ahora, me limito a ignorar a la miserable y quieta audiencia de estas páginas, fastidiosa a veces y a menudo embarazada por mis opiniones, y que, lejos de pagarme tributo, sé bien que, por mucho que pretenda, detesta mis vejaciones dramáticas y en el fondo quisiera verme arrestado por mis ofensas y, con gran desgracia para mi carácter, arrastrado ante la corte que sin duda me convictaría. –

Written by Marisol García

February 24, 2010 at 4:47 pm

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“Mándeme al plomero, que se descompuso la tina”

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Académicos latinoamericanos hablan de las palabras que viajan.

Por JUAN CRUZ / EL PAÍS –  Cultura – 11-11-2005

“Mándeme al plomero que se descompuso la tina y no me funciona la regadera”. Al otro lado del teléfono era imposible entonces que el conserje del Hotel Suecia, de Madrid, entendiera exactamente que el poeta mexicano José Emilio Pacheco -con esas palabras sobre las que no hay ninguna duda en México- le estaba pidiendo que acudiera un fontanero a arreglar la bañera y la ducha de su cuarto.

Es posible que en ese hotel español y en su equivalente en México, o en cualquiera del mundo donde se hable español, ya haya conserjes que, sin necesidad de ser mexicanos, sepan a qué se refería el poeta.

¿Y les ha sacado de dudas el panhispánico a los académicos? A Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de la Lengua, catedrático de la Universidad de La Plata, especialista en literatura argentina, le ha resultado “salutífero” reunirse con sus colegas porque “es higiénico haber hallado consenso sobre dudas que parecían insalvables”. Ahora sigue teniendo dudas, pero se han asumido “criterios generales para cuestiones comunes”. Ya sabe, por ejemplo, que no está solo cuando llama beige a lo que los españoles decimos beis; con ponerlo en bastardilla -“no en cursiva: en bastardilla; son palabras bastardas”- le basta para que el lector sepa que es una palabra extranjera: es decir, bastarda.

Gonzalo Celorio, novelista, profesor en la Universidad Autónoma de México y presidente de la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua, cree que ahora ese comité consultivo “tendrá mucho menos trabajo”. Se lo ahorrará el diccionario. “Se han dado respuestas”, dice, “a las consultas más frecuentes, y a las dudas de quien escribe y habla”.

Y se ha llegado a esto, dicen, por consenso. Cada región de América Latina y España tiene respuestas distintas para el origen y la identidad de muchas palabras, “pero ahora están todas reconocidas: ninguna de las que se habla dentro de la norma culta queda en fuera de juego”.

El diccionario les dice a los españoles que hablan español en España que develar (por develar un monumento) es desvelar en México, y está muy bien dicho; el diccionario advierte también de que lo que ya no es legal es que se diga desvelizar, y lo advierte tajantemente.

Las palabras conviven y dejan de estar proscritas en virtud de su procedencia; los que no dicen la zeta, desde Andalucía a la Tierra del Fuego, pasando por las islas Canarias, no tienen por qué sentir que están hablando un español disminuido. “¡Si estamos en mayoría!”, comenta el director de la Academia Chilena, Alfredo Matus. Matus es también catedrático de Lingüística Hispánica de la Universidad de Chile y miembro del Instituto Andrés Bello de lingüística. “Simplemente”, añade Matus sobre la famosa zeta, “nosotros tenemos un fonema menos en el inventario de las consonantes, somos miembros del español atlántico, que se caracteriza por el seseo”. Pero ni ese dato ni las diferencias que el diccionario subraya “impiden que el nuestro sea el idioma más cohesionado del mundo: por su sintaxis y por su sistema fonológico. Todo el mundo hispánico tiene las mismas cinco vocales”. ¿Qué otro idioma lo puede decir? Matus interroga, triunfante.

Los tacos (garabatos en Chile) son muy suculentos. Matus nos llama la atención sobre algunas expresiones cotidianas en unas y otras áreas. En Chile no puedes decir, sin causar ciertos sonrojos, que algo se acabó, porque acabarse es como allí se dice, cotidianamente, llegar al orgasmo, y ya es sabido que cuando uno ve en las estanterías de los quioscos que “se corre la polla del presidente”, simplemente se alude a que una lotería, la del presidente, está a punto de sortearse. Son tabúes, dice el académico chileno, “pero no son tabúes panhispánicos, sino locales; polla es asumido como la cría de la gallina; sus otros significados ya tienen identidades locales, aunque a veces muy desparramadas”. Como coger.

A veces son conceptos y a veces son acentos. Barcia recuerda que los argentinos dicen básquet cuando los españoles dicen baloncesto y los mexicanos dicen basketball… La lengua culta y la lengua vulgar. Celorio señala que entre Jorge Luis Borges, argentino, y Alfonso Reyes, mexicano, no habría diferencia alguna porque ambos manejan un idioma culto en el que apenas se desatan palabras que tengan sentidos contrarios o diferentes en cada una de las zonas. “La norma culta”, dice el académico mexicano, “es mucho más uniforme de lo que pensamos, y ahí estriba la unidad panhispánica de la lengua”.

Eso no significa “que no haya diferencias en las regiones que configuran el vastísimo territorio de la lengua”. Lo que hace el diccionario “es consolidarlas y respetarlas”. A los españoles no hay que reprocharles que digan “Hoy he llegado”, pero no tienen derecho a reprochar que muchísimos latinoamericanos digan “Hoy llegué”.

A Celorio le alegra como una victoria deportiva que después de 21 ediciones el Diccionario de la Real Academia Española acepte que hay españolismos, del mismo modo que en las anteriores se señalaban los americanismos. “Cualquier palabra que se aceptaba en la Península ya valía. Pero ahora se puede afirmar que lo que se dice aquí no es canónico, no tiene por qué ser la palabra que valga igual para cualquier parte”.

A Barcia, como es natural, se le sugiere la ambivalencia de la palabra coger, que en otros lugares de América, y no sólo en Argentina, significa un modo vulgar de decir hacer el amor. “¡Pero ya todo el mundo sabe qué significa! Y si uno es medianamente culto se adecúa (¡o se adecua, que también se puede decir!) y no pasa nada”.

A los medios escritos, dicen, les vendrá muy bien el diccionario; el año próximo, cuando haya una edición electrónica, un clic permitirá que cualquier periodista que escriba para otros países sepa cómo debe entendérsele en el lugar de destino. Y viceversa.

Barcia quiere destacar la importancia que ha tenido para los académicos que han hecho este diccionario de consenso la existencia de los manuales de estilo de periódicos (incluido el Libro de estilo de EL PAÍS), así como otros diccionarios de dudas, muy destacadamente el del español Manuel Seco, y el trabajo que está llevando a cabo Fundeu, la fundación para el español creada por la agencia Efe. Ahora espera que muchas de esas dudas, despejadas ya, ingresen en el diccionario de la Lengua, cuando éste deje de ser De la Real Academia Española y pase a ser, muy pronto, De la Lengua Española.

No unificará, “dará fe”. Aunque lo cierto que es que las telenovelas, los noticiarios (o los noticieros) y el trabajo de académicos, profesores y escritores “hacen que la lengua camine hacia una cierta globalización, hacia una creciente unidad”. Las telenovelas, dice Matus, “han contribuido a difundir formas léxicas, como chévere; antes era difícil que le dijeras chévere y te entendiera sin ser venezolano, pero las telenovelas de ese origen ya han hecho universal el término… La industria de la telenovela, por otra parte, sabe que ha de procurar una cierta unificación; hallarás un 2% de localismos. ¡Las tienen que vender en todas partes! Y lo mismo pasa con el contenido de los grandes periódicos, o de los más importantes noticieros. Están hechos para que los entienda el que habla un español más bien culto, sin localismos innecesarios”. Que no van a desaparecer, señala Celorio… El poeta Pacheco seguirá llamando al plomero en Madrid. Le van a entender.

Barcia lo ve claro: seguirán los localismos, están identificados, figuran con todos los honores en el diccionario de dudas, y no van a desaparecer “porque no es por ahí por donde se va a enriquecer la lengua. La pobreza se combate avanzando en riqueza, matices y decoro, y no hay matices si la unificación se hace por decreto. ¡Imagínese qué pasa con ese inglés que se quiere concentrar en 300 palabras!”.

La variedad, insiste Barcia, “es una garantía para la democracia. Si se reducen las palabras, se reduce la posibilidad de pensar, y por tanto se inutiliza el pensamiento crítico”. “En 1984 Orwell dibuja la dominación del pueblo después de haberle eliminado las palabras”.

Barcia no deja que cerremos el cuaderno: “Ponga usted que lo que tiene la lengua española es una unidad básica muy fuerte y su fonética tiene una rotundez y sencillez que no tiene ninguna otra lengua”. ¿Rotundez? “Sí, así decimos”.

Written by Marisol García

August 2, 2009 at 12:09 am

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se habla spanglish

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Es la era del 10% off, las sales y el triple pack. El spanglish reina en los letreros.El inglés eleva estatus y salpica el idioma nativo, reemplazando palabras y conjugando verbos nuevos.A la hegemonía de la ciencia y la tecnología hay que sumarle la hegemonía de la publicidad anglófila. Opinan (y se lamentan) los expertos.

Por Óscar Contardo / junio de 2006 (Artes y Letras – El Mercurio)

Un día cualquiera en la mañana en determinado centro comercial el ambiente se siente rubio, o más bien rubia. Por un asunto de caridad cristiana y debido a que nadie está libre, se evitará dar el nombre del sitio (de hecho en adelante se evitarán todos los nombres comerciales). Se dirá sólo lo justo. Por ejemplo, que el lugar está más cerca de la cordillera blanqueada por las últimas nevazones que del esmog que cubre allá abajo al resto de los capitalinos. El ambiente también se siente anglo, aunque no británico, sino más bien mediterráneo,una fantasía de dátiles y un dejo del aletargamiento caribeño, habría que agregar. Tal vez tropical, indeed.

Britney language
Las palmeras y los tonos pastel lo ponen a medio camino entre California y Florida, el estado, no la comuna. Porque acá, más que el idioma de Shakespeare, lo que se ve es el idioma de Britney o de las “Rubias de Bergford” (Ed. Vergara). Nada de “liquidaciones”, “rebajas” o “baratas”. Ninguna castiza palabra de más de dos sílabas que frene la posibilidad de entrenarse en un idioma ultramarino, de vocales más suaves y consonantes menos duras. “Seil no sale”, le dice la nana al niño que junta letras de las vitrinas. Educar es educar y no es lo mismo un verbo en imperativo que un sustantivo extranjero.

El recorrido está salpicado de frases cortas, fórmulas fáciles que vinculan la compra a la promesa de una satisfacción de ahorro (10 % off! En el caso de la tienda del diseñador dominicano) o de un mejor futuro (Dress to live, en el caso de la marca de pantalones caqui). Es invierno, feel the winter fashion! (anuncia una modelo con cara de frío). No es que el centro comercial descrito sea un enclave con aspiraciones bilingües. La ambición spanglish se esparce de mar a cordillera, como la moda o las bacterias.

Kilómetros más abajo y más al sur, siguiendo la línea de la cordillera, cambian los tonos capilares pero no las frases en inglés, que como islotes salpican letreros y vitrinas. A veces son archipiélagos. Let’s go militar rocking! interpela una vidriera de ropa juvenil, invitando a arriesgarse con una tenida de camuflaje ideal para sábado en la noche, según se desprende del adorno de lentejuelas. La tienda de música clasifica las tendencias en category. Hay un estante para black music, otra para indie (bandas independientes) y una para spanish music (¡!), que corresponde a discos en castellano. Suena exótico anunciar el propio idioma en otra lengua, teniendo en cuenta que la tienda está en pleno paradero 14 de Vicuña Mackena. Súper interesting.

Si los avances de la tecnología y la ciencia se han transformado en un campo casi privativo del inglés, expandiéndose en el resto de las lenguas con mayor o menor energía de adaptación, la publicidad impulsa en nuestro país con particular intensidad la utilización de trozos del idioma. A veces partículas. Átomos que no exijan mayor conocimiento de gramática, lo que no estaría nada de mal, sino que crean la fantasía de un estatus distinto (superior). Es una suerte de spanglish de letrero catalizado por una idea ancestral (no sólo chilena) de que arrimarse a una lengua extranjera de bandera imperial surte de beneficios para el estatus propio, lo acerca al poder, lo hace mejor.

El spanglish de letrero se entreteje con un goteo de palabras en la oratoria (una habilidad se da mezquinamente en Chile) y se expresa en diversas vertientes. Desde la adolescente hiperventilada que para demostrar que algo le complica exclama hello! (síntesis de ¿qué te sucede? y ¡ubícate!), hasta el académico que habla de paper (ensayo) y abstract (resumen), pasando por el economista que simplemente no puede concebir su vida sin engolosinarse con expresiones como offshore o retail (ojo, nunca tienen traducción porque siempre hay una connotación y sentido que en el castellano es imposible de lograr, según los numerosos estudios hechos en el college correspondiente).

Si la RAE tiene sus procedimientos de incorporación de palabras, en el ámbito de la sociabilidad democrática es dificil establecer normas. Cambia según el grupo, el ambiente y el país. Gonzalo Saavedra, profesor de periodismo de la PUC, señala cómo los españoles tienden a condenar el spanglish de los sudamericanos (poniéndolos en un mismo saco) aun cuando ellos usan el parking, comen bacon (lo esciben beicon eso sí) y a la sobreventa de pasajes le dicen overbooking sin que se les trabe la lengua. “Cada uno ve el spanglish en la boca ajena”, sentencia Saavedra.

Fútbol en el living
Habría que agregar que a nadie le molesta demasiado los trazos de spanglish heredados de generaciones anteriores. La escritora Marta Blanco desafía encontrar a alguien que diga balompié, en lugar de fútbol, “sala” en vez de living o sarao para referirse a un cóctel. Fenómenos más puntuales y con un dejo floclórico hicieran que el guachamán costero hiciera olvidar completamente el watchman que lo originó, y que el huaipe encontrara su hogar lejos del to wipe que lo vio nacer.

La diferencia estaría en que en otros tiempos el trasvasije habría sido menos intenso y más horizontal. Con una imposición gráfica menos notoria y más ligada a la sociabilidad espontánea que a la imposición publicitaria (basta pensar que el gran desarrollo de la industria publicitaria en Chile no tiene más de treinta años).

El publicista Antonio Sarroca ha hecho sus mea culpas. Cuenta que hace algunos años en un congreso de la Achap exhibió un video que mostraba imágenes de marcas y letreros en inglés acompañadas de la canción “Born in the USA”, de Springsteen, sólo que todas las tomas habían sido paridas en Santiago de Chile.

“En Chile las denominaciones light, full, sale, off, free, extreme, pack, holding y cientos de otras se utilizan para darles un plus a los productos o servicios”, añade Sarroca. El publicista especula que tamaña apertura lingüística no se da igual en mercados como el argentino o el brasileño y apuesta al argumento del amor propio nacional; “ellos tienen una autoestima que les permite prescindir del american way of life”. Lo cierto es que, salvo excepciones, las frases publicitarias en inglés pertenecen a tiendas y marcas locales. Las campañas de las trasnacionales por lo general se traducen y las que mantienen el inglés lo hacen tanto en Francia como en Chile o Uganda. No se trata entonces de una invasión impuesta desde fuera, sino que de un encantamiento propio bastante común en rubros como la moda, los cosméticos y la tecnología (Triple pack!)

Sobre los efectos y alcances que tiene el spanglish de letrero para nuestro castellano autóctono hay opiniones divididas. Desde las que ponen acento en la capacidad de la lengua propia a asimilar y enriquecerse con las importaciones foráneas, hasta las que hacen hincapié en lo artificioso de reemplazar vocabulario existente por otro de un idioma que apenas se domina.

José Luis Samaniego, la voz de la Academia
José Luis Samaniego, decano de Letras de la Universidad Católica y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, responde algunas preguntas sobre la influencia del inglés en el habla chilena.

-¿Es comparable a la importancia que llegó a tener el francés en el siglo XIX?

“Me atrevería a afirmar que no es comparable. En el siglo XIX el francés fue la lengua de la diplomacia y estaba de moda entre la gente culta, pero su influencia en el español fue muchísimo menor. La lengua francesa aportó mayor número de préstamos al español en el siglo XVIII, cuando el primer rey Borbón ocupó el trono de la monarquía española. Fueron muchísimos los términos franceses que se incorporaron a la lengua española, sin que hoy tengamos conciencia de ello”.

-¿Cómo ha sido visto por las diferentes academias de la lengua española el avance del inglés?

La Asociación de Academias de la Lengua Española tiene criterios claros al respecto. Distingue entre aquellos préstamos del inglés que se incorporan al español, porque no existe en nuestra lengua el término; generalmente, se trata de nombres que corresponden a ciencia y a tecnología, la que se exporta junto con la designación léxica. La tendencia en este caso es asimilar ese término españolizando su pronunciación e, incluso, su ortografía. En cambio, si se trata de términos procedentes del inglés innecesarios por existir en español los términos apropiados, la idea es rechazarlos. Sobre esta materia se acaba de publicar un diccionario titulado “Diccionario Panhispánico de Dudas”.

-¿Se puede hablar de la idea de “pureza” de un idioma?

“Depende de lo que se entienda por pureza idiomática. No creo que exista ninguna lengua moderna de las habladas hoy en el planeta que sea enteramente pura. En el caso del español, lengua procedente del latín, tiene incorporado en su léxico términos griegos, árabes, franceses, italianos, léxico de las lenguas precolombinas de América, etc., sin nombrar siquiera los términos procedentes del inglés. La pureza idiomática creo que en el día de hoy es preferible dejarla para la sintaxis y no para el léxico”.

-¿Cuáles son los ejemplos de anglicismos que a usted más le molestan?

“Sólo por ilustrar nombraré un par de ejemplos, el mal uso de los términos “drama” y “dramático”, tan en boga en nuestros días y que corresponden a una mala traducción del inglés. Un segundo ejemplo que a mí me resulta antipático, no sé si por lo que significa, es el famoso “lobby”. Asimismo, los términos “ranking” y “rating”, tan de moda últimamente”.

Hablar de retail, paper o darling crea la fantasía de un estatus superior.

Marta Blanco
La escritora y columnista Marta Blanco está entre quienes no ven mayor peligro en la importación de anglicismos.

Blanco no se hace problemas. “No les veo asunto a estos remilgos frente a las lenguas mechadas. Por cierto, ya nadie se queja de no saber latín excepto los eruditos. Ya no es necesario”.

Para la escritora, quienes usan el inglés por un asunto de estatus “serían los llamados antiguamente esnobs, palabra inglesa que según algunos se usó para decir sensa nobilitate. Hoy ya no se debería juzgar por estos cánones que acusan beaterías y estrecheces mentales. Si me hablan en inglés o en otra lengua, no me molesta si entiendo lo que me dicen. No decimos bicicleta de montaña, sino mountain bike. Y aunque chicle venga del náhuatl, no les hacemos asco”.

“Un ciudadano del siglo XXI usará lenguas cruzadas inevitablemente. No habremos progresado moralmente desde Sócrates, pero le aseguro que en materia de lenguas ni una se salva de ser intervenida. No me causa asombro, sino esperanza. Me gustaría leer el Corán no traducido. Hay que entrarle el diente a lo ignorado. Quizás qué dice Mahoma. Es probable que fuera más pacifista que Gandhi y sus discípulos hayan distorsionado su speech”, puntualiza la escritora.

Guillermo Blanco
El escritor Guillermo Blanco es un antiguo crítico de la cada vez más frecuente incorporación de palabras inglesas al habla cotidiana y acusa que su uso desmedido en la publicidad por donde se lo mire “es un índice de siutiquería”.

“Si la gente quiere que la convenzan en idiomas ajenos, es una aspiración de siútico. Si los publicistas creen que deben acudir a esos recursos, la suya es una visión siútica. Y si los dos tienen razón, quizá vivamos en un país de siúticos sin remedio”.

Blanco piensa que la influencia del inglés actualmente no tiene comparación con la que tuvo el francés en el siglo pasado. “Sospecho que la gente que entonces ‘hablaba en francés’ era porque además ‘hablaba francés’… por lo menos algo. No es la impresión que da el papagayeo que oímos a menudo. Y no sólo en la tele”.

El escritor admite que hablar de “pureza” del idioma no es acertado, aun más en una sociedad tan interconectada. “Los idiomas nunca han sido puros. Siempre evolucionan. Las palabras rechazadas hoy, pueden ser aceptadas -y aceptables- mañana”.

Andrea Palet
La periodista y directora editorial de Ediciones B acusa de ignorancia a quienes tienden a reemplazar una expresión castellana por otra inglesa. Sostiene que se trata de un fenómeno nuevo, que invierte la manera tradicional en que han ido cambiando las lenguas. “El idioma es uno de los logros más democráticos de las sociedades humanas. Históricamente, surge del pueblo, evoluciona por consenso tácito -casi nunca por decreto- y se impone a las élites. El latín derivó en las lenguas romances sin intervención del poder político o religioso. Las gramáticas y las academias de la lengua no se ocupan de decidir cómo hay que hablar, sino de cómo se habla. Hoy hay un cambio en esa lógica evolutiva”. La periodista afirma que por primera vez son las élites las que difunden una nueva forma de hablar. “Y resulta ser más vulgar y contaminada. Aquí se impone por dos razones: el complejo de inferioridad ante una cultura dominante, ergo una lengua dominante en el mundo de los negocios y las relaciones internacionales; y el prestigio errado del habla rimbombante, del lenguaje aparentemente especializado. Ambas razones revelan amaneramiento, apocamiento e ignorancia. Me molesta porque el empobrecimiento del lenguaje no es un problema de forma, sino de fondo, una renuncia intelectual”, concluye.

Ilan Stavans
Ilan Stavans es mexicano, vive en Estados Unidos y es experto en lenguas y cultura hispánica. Actualmente es profesor de español en el Amherst College. Entre sus publicaciones se cuenta “Spanglish: The Making of a New American Language”. Stavans explica que el tema de los anglicismos es recurrente entre lingüistas y lexicógrafos tanto en el mundo anglosajón como en el de habla hispana. “A mi gusto, la manera más completa de abordar el tema es de forma interdisciplinaria. El lenguaje nunca está divorciado de otras dimensiones. Toma, por ejemplo, el deporte de actualidad. En el fútbol los anglicismos son muchos. La palabra “fútbol” en sí es un anglicismo; había una época en que se decia balompié”.

-¿Es comparable la invasión de anglicismos en estos tiempos en América Latina a la de otras épocas?
“Ya desde el siglo XIX nuestros intelectuales -Rubén Darío, por ejemplo– se quejaban del alto índice de anglicismos en el idioma español. Un estudio detallado de las ediciones del Diccionario de la Real Academia muestra cómo luego de la Segunda Guerra Mundial el porcentaje de anglicismos incluidos se incrementa a velocidad asombrosa. De hecho, se me ocurre que si elimináramos todos los anglicismos de la última edición del DRA, probablemente perderíamos entre el cinco y el siete por ciento de las entradas. Esto me sirve para aseverar que el spanglish de ninguna manera es un fenómeno exclusivo de los EE.UU.”.

– ¿Los norteamericanos se quejan de las palabras en español que se transformaron en uso cotidiano en EE.UU.?
“El auge del spanglish en EE.UU. tiene que ver con la explosión demográfica de la minoría hispánica (ya somos casi 44 millones). El flanco conservador se queja de la contaminación que sufre el español del inglés y, en menor escala, el inglés del español. Otros vemos el fenómeno como parte del ciclo vital de las así llamadas lenguas en contacto”.

-¿Es cool o da estatus hablar con español salpicado en EE.UU.? ¿O definitivamente es un idioma de pobres?
“Hoy por hoy, el spanglish es utilizado por diferentes clases sociales en EE.UU., desde psicólogos y comentaristas deportivos hasta políticos y maestros. En los setenta su uso se limitaba a la clase obrera. Hoy incluso la gente que no es de herencia hispana salpica sus frases con términos o expresiones en español para sentirse al día”.

En cifras

2%
Según una encuesta elaborada por la Universidad de Chile en 2004, ése es el porcentaje de chilenos que domina con fluidez el inglés.

5%
de los estudiantes chilenos de cuarto medio logran comprender preguntas en inglés sobre ideas centrales de temas cotidianos.

20%
de los estudiantes universitarios chilenos tendrían nula destreza en inglés hablado.

22
son las Academias de la Lengua Española en el mundo.

130
Ese el número de anglicismos permanentes rastreados por el Observatorio de Neologismos de la RAE en la prensa iberoamericana.

90.000
vocablos tiene la lengua española.

Written by Marisol García

August 1, 2009 at 11:37 pm

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